Sigue el blog por EMAIL. Seguir por EMAIL

viernes, 31 de mayo de 2013

¿Ana Mató a Rajoy? No.



No lloran de arrepentimiento, NO

Todos, todos lo anteriores y últimos acontecimientos que se están produciendo en España, donde ni hay reino, ni hay república, ni lo que es peor, Gobierno; tristemente es consecuencia de sentido de la tolerancia de los pobladores.
Alberto Fabra, Pte. por accidente delictivo de la Comunidad Valencia contrata a un experto o que se yo en técnicas de desarrollo personal y dirección de equipos. Ni se lo que es ni algo me importa es por la parte que merma a mi economía. Cuando se ha dado cuenta de que le han pillado en fuera de juego ha prescindido de los servicios de este  artista, por cierto, muy ligado al PP y “opìna, opina que si no opinas lo que yo opino de nada vale lo que tu opines”.   Lo que si tengo claro es que como llegó Fabra al poder y no, precisamente, mediante métodos democráticos. El vuelco que Alberto Fabra y con un solo ojo,  ha tenido que dar en su vida es suficiente para hacer ante él un ejercicio de comprensión. Por desgracia en España para ser político solo se exige que sea “poco inteligente”. De ahí que comprenda su necesidad y quiera hacer un esfuerzo de formación para que un experto le proporcione las cualidades que la naturaleza le había negado.

¿Por qué, Ana Mato, tiene que explicarle a un juez el color del coche de su exmarido o que sus hijos viajasen a Disneylandia, Islandia o Groenlandia con dinero del Erario público; si la anterior Ministra de Sanidad, Leire Pajín,  viajaba donde le salía del coño y no daba explicaciones a nadie? ¿Por ser Ministra? no, no la culpa es nuestra que democráticamente arrasaron.  Ana Mató a Rajoy hay que olvidarse. ¿Qué de malo tiene que la hija de Ana Mato haga la primera comunión dos veces, si mi abuela, madre y chacha-tía la hacían todos los días. Lo indigno es el banquetazo después de la ceremonia de una y la precariedad en las de las otras.   Son estrategias de esos expertos como el que ha fichado Fabra. Ahora se producirá una reacción en cadena contra Sepúlveda que antes del verano recaerá en ella y de donde Rajoy saldrá fortalecido y con avales para aguantar mínimo otro año más. Tiempo suficiente para destruir todas las pruebas que incriminén a PP y PSOE, ni lo dudéis.

No es broma. En una de las preguntas que le hicieron ¿Forma vd. Parte del equipo de Gobierno? Contesto: No recuerdo. ¡Por Dios¡

De ninguna de las maneras tiene crédito que Fabra no sepa  quién pagaba a su entrenador personal, ni de que Ana Mato haya olvidado su estuvo o no en Islandia. Dice: ¨Cuántas veces ha estado vd. En la China? Y contesta: nbo se si una o ninguna.  ? ¿Pensaban que era un regalo que les  venía del cielo, lugar del que nunca vienen los asesores? Ese tipo de argumentos son los que irritan al ciudadano, porque supone que le están mintiendo, y es verdad que le están mintiendo. A veces parece que toman por tontos a los contribuyentes.

El que haya dedicado hoy media hora de mi tiempo a estos energúmenos, solo es para intentar que abran los ojos millones de hipnotizados demócratas.   Porque ahí tenemos la alegría con que se cargan al erario público gastos que son estrictamente personales, y con el agravante de que se dice desconocer quién los paga. Y ahí tenemos la tendencia a considerar beneficio colectivo lo que es estrictamente beneficio particular: la tradicional confusión entre lo público y lo privado, donde siempre pierde lo público. Así se explican tantos dispendios difíciles de justificar. Y la moraleja concreta del caso: a los cargos oficiales hay que llegar formado. Y, si hay huecos en esa formación, que los paguen de su bolsillo. Como hacemos nosotros. Estoy de asesores hasta los mismísimos cojones.

jueves, 30 de mayo de 2013

Todas las plazas del BANCO MALO están ocupadas. Solo falta nominar por más o menos MALOS.

Bebe, bebe agua, Belén,  dos millones de hogares NI tienen
Ya hace más de cinco años que a la situación de que un padre no tenga capacidad económica para dar de comer a sus hijos, le apellidan crisis, le apodan burbuja o la justifican con la herencia del anterior Gobierno -las herencias siempre son anteriores, Cospedal, por esa razón el inepto Gobierno de Zapatero tuvo la honradez cívica de dimitir a sabiendas de que, el PSOE, perdería las elecciones. No les basta con hacer juegos semánticos sin decir nada que, además, el Gobierno de España acredita a los banqueros para echar -llaman desahucio- a patadas, con la crueldad características de una tiranía y utilizando las fuerzas policiales que, a su vez, se valen del mismo poder dominante que los etarras, o sea, las pistolas. Sin razón que justifique la humanidad de las fuerzas del orden  arrastran a un niño de cuatro años, mientras pistola en mano amenazan al padre con pegarle un tiro en la cabeza por obstaculizar su trabajo -igual, el padre,  hasta se ha cagado en la madre que los parió-. La policía no comprende que esos padres no tienen un sobresueldo como ellos, además de estar en situación de parados o quietos por el absolutismo déspota del régimen. Ellos no pueden  hacer magia potajia como m los agentes “del orden”  para que se pierdan toneladas y toneladas de droga en comisarias que, por supuesto, posteriormente venden y cobran en dinero negro o cobrizo.  Ya, ya se que todos no  todos los policías son iguales, por descontado, ni los etarras, ni los charcuteros, ni las putas -estas, al menos, saben donde están sus hijos y que puestos ocupan-. 

Es vergonzoso que una directiva de la UE diga: "............ORDENAMOS depongan todos los desahucios al considerar este........................viciado de clausulas abusivas, ilegales y muy opaco el ámbito de su aplicación.  Más abajo dice: Se observa que no se tiene para nada en cuenta el criterio del juez y que los funcionarios se saltan hasta 3.000 números de registro de entrada para ejecutar un desahucio que, por supuesto es subjetivo. Una directiva  es una disposición  que vincula a los Estados de la UE o, en su caso, al Estado destinatario en la consecución de resultados u objetivos concretos en un plazo determinado, dejando, sin embargo, a las autoridades internas competentes la debida elección de la forma y los medios adecuados a tal fin.

A este mecanismo de despliegue y aplicación por las autoridades nacionales competentes (nacional, regional o local) de una norma, la directiva, que además de comunitaria es, por virtud de los tratados, interna y propia de los ordenamientos jurídicos nacionales, pero que requiere de un complemento normativo de los Estados para su efectiva implementación, se lo denomina jurídicamente "transposición" al Derecho interno o nacional. Está claro que la primer sanción ha sido demoledora, de momento, no hemos participado en los repartos de los fondos para rehabilitación y mejora de viviendas rurales (más de 1.100 millones de euros perdidos) además, del daño a la “””MARCA ESPAÑA”””” ¡Manda huevos¡ Portada de los principales periódicos del mundo “España, estando intervenida hace caso omiso a una directiva de la UE”
Su incumplimiento en cualquier modo (sea por una transposición incorrecta o por su no transposición en absoluto o en el plazo previsto) hace al Estado infractor incurrir en responsabilidad ante las autoridades comunitarias ejecutiva y judicial , que podrán imponer medidas coercitivas cuando enuncie derechos de los particulares frente a las administraciones públicas.
Como remedio al desastre económico de bancos y cajas en la gestión hipotecaria,  el PP promueve un banco de, en principio se llamaría Banco Malo. Hoy están porculeando con los sueldos de los directivos de este nuevo atraco gubernamental. Los banqueros no querían que todos los miembros o miembras fuesen políticos y viceversa. Acuerdo mitad y mitad sin tener doble validad el voto de la presidenta, Belén Romana, mujer de confianza de De Guindos que ha tenido la prudencia de ponerse un sueldo anual de 500.000 euros, AUSTERIDAD pura y dura –antes de un año trabajará para la entidad financiera que más beneficie, ya que se despedirá a la francesa contando con el voto del PP y de la entidad financiera beneficiada. Como anécdota decir que UPyD ha propuesto al músico arruinado y diputado por Valencia, Toni Cantó, no asistió ni al entierro de su hija, se vanagloria de ser el follador real, igual por eso, definitivamente, han dejado en nombre de  BANCO MALO o Banco gestor de las viviendas desahuciadas.

Que otro remedio os queda que  aguantar con resignación una situación que, se mire por donde se mire, resulta inaguantable.  No sin antes decir que el dictador y tirano Caudillo de España, Francisco Franco, decretó al antes Banco Hipotecario que donó Aznar al BBVA. “Una baja laboral superior a 20 días, la situación de parado –si Franco fue quien aprobó y reguló el subsidio de paro ¿No lo sabías –para solteros de 18 meses y para casados hasta que como bien dice la Ley el Estado le encuentre un trabajo digno-  justificaba el pago de la cuota mensual de la hipoteca,  así la invalidez o muerte de uno de los cónyuges acreditaba el pago de la totalidad del resto de la deuda hipotecaria. Y, y………en el peor de los casos el bien embargado sería SOLO el bien en cuestión.


Dentro de un rato os cuento los razonamientos por los que los diputados andaluces se habían subido el sueldo del mismo modo que se habían bajado la asistencia a su “”””trabajo””””, en definitiva, si no querían asistir nunca a las plenarias de la Junta, no se les sancionaría. La ponencia ha partido del PP, pero si solo se diferencian en un diputado ¿cómo dice el payaso de Griñán que el no sabía nada? No tiene desperdicio están a punto de pasarme los datos con pelos y señales. Solo anticiparles que los diputados de Sevilla cobraban más dietas que los de otra provincia argumentando……………. 

martes, 28 de mayo de 2013

Corpus Christi



    Fiesta de Corpus Christi


Antonio Cañizares Llovera

Pocas fiestas hay tan entrañables en el calendario para el pueblo cristiano como la de Corpus Christi, que litúrgicamente celebraremos el próximo domingo. En todos los pueblos y ciudades de España está profundamente arraigada. La secularización no la ha dañado sustancialmente, aunque necesitamos darle un realce y un esplendor si cabe mayor incluso que el que ha tenido en épocas anteriores de máximo esplendor. Es un día para adorar al Señor y confesar públicamente con los labios y el corazón, la fe en Jesucristo, Hijo único de Dios, centro y clave de todo lo creado, raíz de nuestra esperanza, fundamento último para el edificio del mundo y de la sociedad, piedra angular de la Iglesia.
Cuando tantos cristianos pretenden vivir la fe como en la clandestinidad o en el anonimato, cuando no pocos ocultan sus convicciones, es necesario que los cristianos manifestemos en público esa fe, sin arrogancia alguna, pero con firmeza y respeto para todos. No podemos acomplejarnos de la presencia real de Cristo, Evangelio vivo de Dios, fuerza de salvación para todo el que cree. No podemos ni debemos ocultar lo que Jesús nos dice que proclamemos en las calles, «desde las terrazas»: su amor sin límites, el amor de Dios entregado a los hombres en su cuerpo, en su persona para la vida del mundo. No podemos ni debemos ocultar ni silenciar al que es el Hijo de Dios venido en carne, luz para todo hombre, camino, verdad y vida, reconciliación y paz, salvación para todo hombre y alivio para quien acude a Él.
El día de Corpus los cristianos celebramos la presencia real del Cuerpo de Cristo en la Eucaristía, recorremos las calles y las plazas de nuestros pueblos y ciudades adorando al Santísimo Sacramento del Altar, en el que está real y verdaderamente presente Cristo vivo, el «Amor de los amores» entregado por nosotros. Cristo vive para siempre y está realmente presente con toda su persona y su vida, con todo su misterio y con todo su amor redentor, en el pan y en el vino de la Eucaristía. ¿Cómo vamos a dejar de proclamar en público y por todas las partes, como haciendo partícipes a todos los que nos vean pasar o se agolpen al paso del Señor, que Dios está ahí, que Dios nos ama a todos y a cada uno de los hombres? ¿Cómo no proclamar, a plena luz y ante las gentes, el amor de Dios que nos ha hecho hijos suyos, queridos, uniéndonos al Hijo Unigénito, Jesucristo?
Para que tenga todo su esplendor esta fiesta de Corpus celebremos el verdadero culto, el culto en espíritu y verdad, el que agrada a Dios, el que el mismo Cristo ofreció al Padre el de su vida entregada por amor y en servicio de los hombres, que es inseparable de la adoración. Por eso, el esplendor del Corpus, esplendor de adoración, ha de ser el esplendor y el brillo de la caridad y del amor fraterno, la entrega y el servicio, la solidaridad con los pobres y afligidos, la donación gratuita de lo que somos y de cuanto tenemos a los que nos necesiten –y todos nos necesitan de una manera o de otra–.
Las obras de caridad son exigencia misma del Sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Señor que nos ha de llevar a compartir el pan eucarístico y el pan de cada día que Dios ha puesto en la mesa de los hombres para todos los hombres. No podemos ensombrecer la celebración del Corpus con nuestro egoísmo, encerrándonos en nuestra propia carne, rompiendo la comunión y la paz, destruyendo la unidad, pasando de largo del hombre despojado y marginado en la orilla del camino. No podemos recibir el Cuerpo de Cristo y sentirnos alejados de los que tienen hambre y sed, son explotados o extranjeros, son débiles o se encuentran enfermos, están amenazados en su vida –aunque sea no nacida– o sienten conculcada su dignidad. Para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregado por nosotros, debemos reconocer a Cristo en los más necesitados, en los más pobres, sus hermanos con los que se identifica. Nos unimos a Jesucristo tal como está en la Eucaristía: amándonos como Él nos ha amado, compartiendo, acercándonos de manera real y efectiva a todos los crucificados y pobres de nuestro tiempo, en los que Cristo está también presente con esa otra presencia distinta a la Eucaristía, pero inseparable de ella.
De la Eucaristía habría de tomar fuerza nuestro amor a Dios y a los hermanos. La celebración y participación en los misterios de nuestra redención en el Sacramento del altar habría de impulsarnos a promover la inalienable dignidad de todo ser humano por medio de la justicia, la paz y la concordia; conducirnos a ofrecernos generosamente como pan de vida por los demás, a fin de que todos se unan realmente en el amor de Cristo. La Eucaristía, en efecto es la gran escuela del amor fraterno. Es siembra y exigencia de fraternidad y de servicio a todos los hombres sin excepción empezando por los más necesitados en su cuerpo y en su espíritu. Así, quienes comparten frecuentemente el pan eucarístico no deberían ser insensibles ante las necesidades de los hermanos, sino que deberían comprometerse en construir todos juntos, a través de las obras, la civilización del amor.
La Eucaristía nos conduce a vivir como hermanos, nos reconcilia y nos une; no cesa de enseñar a los hombres el secreto de las relaciones comunitarias y la importancia de una moral fundada sobre el amor, la generosidad, el perdón, la confianza en el prójimo, la gratitud, la gratuidad...; nos impulsa a dar la primacía al amor en relación con la justicia y a saber agradecer siempre, incluso cuando se nos da lo que por derecho nos es debido.


OTROS ENLACES DE INTERÉS DEL BLOG DE JUAN PARDO








lunes, 27 de mayo de 2013

Aznar, caudillo de España, insiste



José María Aznar, expresidente del Gobierno del Reino de España ha afirmado en el Congreso que los ciudadanos expresaron en las urnas en noviembre de 2011,una apuesta por la reforma y la modernización para actualizar el sistema de la Transición y para corregir la política del Gobierno socialista y, tras el eco de sus últimas críticas a la actuación del Ejecutivo de Mariano Rajoy, ha querido dejar claro que no está "contra nadie" y que su deseo es que esa voluntad se lleve a cabo porque "el coste de la no reforma sería inasumible"  Dentro del PP, Aznar se ha resignado a ser un provocador obstinado, tenaz, testarudo, terco, porfiado y caudillo con lacayos.


O sea, Aznar ha vuelto a retar al, de momento, inepto ejecutivo de Rajoy, Con la arrogancia que le caracteriza se ha reído de los votantes del PP -no es para menos- y se ha puesto a promocionar sus biografías FAES: 



Antonio Cánovas del Castillo, Antonio Maura y Francisco Silvela, todos ellos presidentes del Gobierno, José Canalejas, Niceto Alcalá Zamora, José María Gil Robles y Alejandro Lerroux.. Vamos que a venido a disculparse. ¡VAYA MORRO¡



No está mal recordar que más de la mitad de los parados actuales son fruto de su gestión en beneficio propio y en el de sus amigotes. 


Considero de interés argumentar mi dato: Según datos oficiales, Aznar dejó la cifras de paro en el 11.8%, mentira. mendacidad, calumnia: Como consecuencia de la entrada en vigor del Reglamento 1897/2000 de la CE, sobre la consideración de parado, a partir de 2001 los datos sobre parados e inactivos no son directamente comparables con los de periodos anteriores. Ver 

metodología EPA-2002 para más información. De este modo, Aznar se quitó 493.700 parado de golpe de un decretazo. Ahora, si le sumamos los casi 6 millones de extranjeros que han venido vía patera o clase witness. Solo hay que hacer una simple suma sin fanatismo y con objetividad. 

Mañana os cuento dónde, cómo y por qué, Aznar vendió con el nombre de privatizar 48 empresas cuyos activos sumarían hoy más de las 3/4 partes de nuestra deuda. ¡TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS¡ Ya está bien de ser marionetas del PSOE del PP o viceversa.



miércoles, 22 de mayo de 2013

15M, dos años después.




No solo era Madrid. El mundo, indignado
El movimiento que sin pasar por la pila de bautismo se autodenominó 15M casi sin pensarlo, pero muy indignados concentró a miles y miles de jóvenes con la aprobación de millones de menos jóvenes. Acamparon en la Puerta del Sol, aunque con células indignadas en toda España. En principio su firme propósito no era otro que el de  humanizar la política, comprometerla, sanearla. 
 El término familia tiende a identificarse con el pensamiento tradicionalista. El Ministerio de Justicia, en su empeño de cambiar el Estado social por un Estado penal, resulta hoy un buen ejemplo. La familia parece conducirnos a las viejas ideas clericales sobre el sexo, la maternidad, la educación y el papel doméstico de las mujeres. Pero la crisis ha marcado un sentido distinto para la familia. Ahora destaca la solidaridad necesaria en los tiempos difíciles. Se trata de jóvenes que viven con la pensión de los abuelos, de abuelos que llegan a fin de mes con la ayuda de los jóvenes, de gente capaz de sentir al otro con una vocación de fraternidad. Este proceso se puso en marcha en las salas de estar. Y de pronto un día se convirtió en acontecimiento, salió a la calle y ocupó las plazas.
Todo se quedó viejo y pálido, porque la política rejuveneció de golpe. Son posibles muchas interpretaciones del 15-M, cada partidario y cada crítico tiene la suya. Pero creo que conviene reconocer unos hechos objetivos que han calado en la opinión pública. Lo que antes vivía en pensamientos alternativos, hoy se ha generalizado en las discusiones configurando una nueva mayoría en el criterio, un sentido común diferente. Dos años después, quiero destacar 5 cosas que le debemos al 15-M.
1.- La exigencia de una democracia real. La libertad supone algo más que el rito de una jornada electoral cada 4 años. Si las instituciones se separan de los ciudadanos, si la España oficial se desentiende de la España real, la democracia enferma de frío. La exigencia de una democracia participativa, transparente, no secuestrada por las cúpulas de los partidos, se extendió por la polis y se hizo política.
2.- La denuncia de la rutina bipartidista, o el pido en la oposición lo que olvido en el Gobierno y tiro porque me toca. El bipartidismo se había acomodado no ya en una ley electoral falsificadora, sino en el poder judicial, en los medios de comunicación, en las discusiones de bar y en el supermercado de las corruptelas. Hablar de política no fue después del 15-M la escenificación de la pelea y el tú más entre el PSOE y el PP. Empezamos a hablar de otras cosas. Por ejemplo, de una ley hipotecaria despiadada y de una fiscalidad al servicio de las grandes fortuna y de los ingenieros del fraude.
3.- La reivindicación de la política. Quiero decir, la reivindicación de una política no privatizada por los Bancos y los poderes financieros. La denuncia de un sistema agresivo llamó la atención sobre los culpables. La inercia de arremeter contra Zapatero o Rajoy fue menos importante que el deseo de fotografiar a los banqueros  y a los especuladores con las manos en la masa. Exigimos una política que detenga los desmanes de la economía.
4.- La pérdida del miedo. El Estado penal, heredero de la amenaza franquista, tiende a criminalizar a las víctimas. Convierte a los ciudadanos en sospechosos mientras les roba todos sus derechos. El 15-M se negó al miedo y al silencio, no aceptó la criminalización. Nos ha recordado que la lucha da frutos cuando se levanta en marea, cuando activa la conciencia pública. Desde los años finales del franquismo no se vivía en España una movilización tan importante contra las injusticias del poder.
5.- .La puesta en duda del ciclo histórico de la Transición El cuento de hadas que perpetuó la oligarquía financiera y empresarial del franquismo está quedando socialmente deslegitimado. La caricatura de los jóvenes como habitantes del botellón había sido un síntoma más de una forma muy interesada de leer la historia. El cuento era este: los jóvenes de España se habían dedicado a la política cuando el país sufría los problemas del subdesarrollo. Conseguida la democracia formal y la integración en el capitalismo europeo avanzado, se acabaron los problemas y los jóvenes se dedicaron a consumir y pasar… Otra mentira. No se habían acabado los problemas, la debilidad democrática de la Transición pasó factura, el cielo se llenó de nubes negras con poco pan y mucho chorizo.
La plaza dejó de ser el territorio del botellón, volvió la ilusión política, se perdió el miedo. Se denuncio un sistema económico injusto, la democracia degradada y la privatización de la política.
Aquellos que proclaman ahora la muerte del 15-M no hacen más que despeñarse en las encuestas. Hoy no sabemos si surgirá una nueva voz, una alternativa electoral, un horizonte distinto. Lo que sí se sabe es que nuestra mermada política tradicional ya no nos sirve. Necesita por dentro y por fuera una mano de pintura, a ser posible de luz enrojecida como el color del cielo de Madrid en los amaneceres y los atardeceres de la Puerta del Sol.

martes, 21 de mayo de 2013

GUERRA ABIERTA AL CAUDILLAJE DE RAJOY

No, nunca; antes LUCHA, LUCHA
Esta semana la he dedicado a ser observador, observador oficioso del reino de España. Tengo un trabajo de esos que  los padres llamaban  "para toda la vida" no estoy bien mirado; yo, tampoco miro bien a mis jefes, pero ahí vamos, tiempo me sobra para observar que, en definitiva, es lo que os quiero contar.  

Salgo a la calle y como que vivo en un pueblo donde casi todos nos conocemos.  Llovía, llovía a cántaros y veo a mi amigo, Sánchez, que también tenía un puesto de los de "para toda la vida", sin camisa, chorreando -evidentemente, de agua- y le pregunto Sánchez, ¿Te vas a mojar? a lo que me dice, Juan procura que no te mojen a ti. Le digo que cuando llueve llevo paraguas y el me dice que el, también, lo llevaba.  Entro a un bar y veo a mi amigo, López, ¡por Dios¡ López estaba leyendo un periódico alemán y al revés, López, si tu apenas sabes leer español ¿Qué leche haces leyendo un periódico alemán? y me dice que esta buscando trabajo, como que en alemán se escribe arbeiten  recortaba el pedazo y se lo llevaba a unos vecinos suyos que son alemanes, el problema es que sus vecinos no saben español. Le digo, López, para mi que has perdido la cabeza y me dice que procure no perderla yo. Sigo observando y me encuentro a mi amigo, Fernández vestido de nazareno. Pero Fdez. si tu eres ateo. Juan, lo era y me iba mal, me he enterado de que hay muchas vacantes de cura y estoy haciendo méritos, al menos, para ser monagillo; después que dicte Dios. Le digo que se ha vuelto gilipollas y me dice que procure hacerme aunque sea sacristán que en la iglesia hay más posibilidades de subsistir que fuere de ella. Sigo observando y veo a mi excompañero, García pescando  con una maza. Le pregunto ¿Qué piensas pescar con una maza, García? y me dice no lo se, pero como le atice a algún pez la tiene lo mismo  de oscura que yo. Le digo de llevarlo al médico y me dice que bastante tengo con ir yo. 

Para resumir mi "observancia". Un pueblo que, aparentemente, parecía tranquilo y feliz, se ha convertido en un pueblo de maniáticos, lunáticos, perturbados, o sea, locos.  Decido hablar con el cura para hacer una reunión de urgencia y nos ponemos manos a la obra. Cada uno opinaba  lo que le daba la gana y al final sacamos en conclusión que o nos hacemos todos terroristas al objeto de alternar el puesto de trabajo con los políticos, peor no lo haríamos o hacernos la fotosíntesis con el inconveniente de que como actualmente somos mierda durante la transformación nos convertimos en Rajoy, Zapatero e incluso en Reyes. Como que algunos aun son demócratas hemos decidido convocar un referéndum a sabiendas de su inconstitucionalidad. Pero nos la trae floja y pendulona, menos que somos nunca seremos. ¡GUERRA ABIERTA AL CAUDILLAJE DE RAJOY¡

OTROS ENLACES DE INTERÉS DEL BLOG DE JUAN PARDO








domingo, 19 de mayo de 2013

España necesita una enmienda en su totalidad

 Tenemos lo que nos merecemos
Que nuestro sistema electoral necesita una enmienda en su totalidad, no cabe la menor duda. Pero de las muchas teorías que se podrían adaptar, yo voy a exponer una de ellas.  La teoría se refiere al comportamiento de un colectivo y, por tanto, no admite interpretaciones en términos de comportamientos individuales. ¿Por qué una teoría? Por dos razones. En primer lugar porque una teoría, si es buena, permite conectar sucesos aparentemente inconexos y explicar sucesos aparentemente inexplicables. Es decir, dar sentido a cosas que antes no lo tenían. Y, en segundo lugar, porque de una buena teoría pueden extraerse predicciones útiles sobre lo que ocurrirá en el futuro. Empezando por lo primero, una buena teoría de la clase política española debería explicar, por lo menos, los siguientes puntos:
  1. ¿Cómo es posible que, tras cinco años de iniciada la crisis, ningún partido político tenga un diagnóstico coherente de lo que le está pasando a España?
  2. ¿Cómo es posible que ningún partido político tenga una estrategia o un plan a largo plazo creíble para sacar a España de la crisis? ¿Cómo es posible que la clase política española parezca genéticamente incapaz de planificar?
  3. ¿Cómo es posible que la clase política española sea incapaz de ser ejemplar? ¿Cómo es posible que nadie-salvo el Rey y por motivos propios- haya pedido disculpas?
  4. ¿Cómo es posible que la estrategia de futuro más obvia para España -la mejora de la educación, el fomento de la innovación, el desarrollo y el emprendimiento y el apoyo a la investigación- sea no ya ignorada, sino masacrada con recortes por los partidos políticos mayoritarios?
En lo que sigue, argumento que la clase política española ha desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido por un sistema de captura de rentas, que se sitúa por encima del interés general de la nación. En este sentido forma una élite extractiva, según la terminología popularizada por Acemoglu y Robinson. Los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias. Estos procesos han llevado a España a los rescates europeos, resistidos de forma numantina por nuestra clase política porque obligan a hacer reformas que erosionan su interés particular. Una reforma legal que implantase un sistema electoral mayoritario provocaría que los cargos electos fuesen responsables ante sus votantes en vez de serlo ante la cúpula de su partido, daría un vuelco muy positivo a la democracia española y facilitaría el proceso de reforma estructural. Empezaré haciendo una breve historia de nuestra clase política. A continuación la caracterizaré como una generadora compulsiva de burbujas. En tercer lugar explicitaré una teoría de la clase política española. En cuarto lugar usaré esta teoría para predecir que nuestros políticos pueden preferir salir del euro antes que hacer las reformas necesarias para permanecer en él. Por último propondré cambiar nuestro sistema electoral proporcional por uno mayoritario, del tipo first-past-the-post, como medio de cambiar nuestra clase política.

La historia

Los políticos de la Transición tenían procedencias muy diversas: unos venían del franquismo, otros del exilio y otros estaban en la oposición ilegal del interior. No tenían ni espíritu de gremio ni un interés particular como colectivo. Muchos de ellos no se veían a sí mismos como políticos profesionales y, de hecho, muchos no lo fueron nunca. Estos políticos tomaron dos decisiones trascendentales que dieron forma a la clase política que les sucedió. La primera fue adoptar un sistema electoral proporcional corregido, con listas electorales cerradas y bloqueadas. El objetivo era consolidar el sistema de partidos políticos fortaleciendo el poder interno de sus dirigentes, algo que entonces, en el marco de una democracia incipiente y dubitativa, parecía razonable. La segunda decisión, cuyo éxito se condicionaba al de la primera, fue descentralizar fuertemente el Estado, adoptando la versión café para todos del Estado de las autonomías. Los peligros de una descentralización excesiva, que eran evidentes, se debían conjurar a partir del papel vertebrador que tendrían los grandes partidos políticos nacionales, cohesionados por el fuerte poder de sus cúpulas. El plan, por aquel entonces, parecía sensato.
Pero, tal y como le ocurrió al Dr. Frankenstein, lo que creó al monstruo no fue el plan, que no era malo, sino su implementación. Por una serie de infortunios, a la criatura de Frankenstein se le acabó implantando el cerebro equivocado. Por una serie de imponderables, a la joven democracia española se le acabó implantando una clase política profesional que rápidamente devino disfuncional y monstruosa. Matt Taibbi, en su célebre artículo de 2009 en Rolling Stone sobre Goldman Sachs La gran máquina americana de hacer burbujas comparaba al banco de inversión con un gran calamar vampiro abrazado a la cara de la humanidad que va creando una burbuja tras otra para succionar de ellas todo el dinero posible. Más adelante propondré un símil parecido para la actual clase política española, pero antes conviene analizar cuáles han sido los cuatro imponderables que han acabado generando a nuestro monstruo.
En primer lugar, el sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas, ha creado una clase política profesional muy distinta de la que protagonizó la Transición. Desde hace ya tiempo, los cachorros de las juventudes de los diversos partidos políticos acceden a las listas electorales y a otras prebendas por el exclusivo mérito de fidelidad a las cúpulas. Este sistema ha terminado por convertir a los partidos en estancias cerradas llenas de gente en las que, a pesar de lo cargado de la atmósfera, nadie se atreve a abrir las ventanas. No pasa el aire, no fluyen las ideas, y casi nadie en la habitación tiene un conocimiento personal directo de la sociedad civil o de la economía real. La política y sus aledaños se han convertido en un modus vivendi que alterna cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos y, también, con canonjías en empresas privadas reguladas que dependen del BOE para prosperar.
En segundo lugar, la descentralización del Estado, que comenzó a principios de los 80, fue mucho más allá de lo que era imaginable cuando se aprobó la Constitución. El Estado de las autonomías inicialmente previsto, que presumía una descentralización controlada de “arriba a abajo”, se vio rápidamente desbordado por un movimiento de “abajo a arriba” liderado por élites locales que, al grito de “¡no vamos a ser menos!”, acabó imponiendo la versión de café para todos del Estado autonómico. ¿Quiénes eran y qué querían estas élites locales? A pesar de ser muy lampedusiano, Juliana se limita a señalar a “un democratismo pequeñoburgués que surge desde abajo”. Eso es, sin duda, verdad. Pero, adicionalmente, es fácil imaginar que los beneficiarios de los sistemas clientelares y caciquiles implantados en la España de provincias desde 1833, miraban al nuevo régimen democrático con preocupación e incertidumbre, lo que les pudo llevar, en muchos casos, a apuntarse a “cambiarlo todo para que todo siga igual” y a ponerse en cabeza de la manifestación descentralizadora. Como resultante de estas fuerzas, se produjo un crecimiento vertiginoso de las Administraciones Públicas: 17 administraciones y gobiernos autonómicos, 17 parlamentos y miles -literalmente miles- de nuevas empresas y organismos públicos territoriales cuyo objetivo último en muchos casos, era generar nóminas y dietas. En ausencia de procedimientos establecidos para seleccionar plantillas, los políticos colocaron en las nuevas administraciones y organismos a deudos, familiares, nepotes y camaradas, lo que llevó a una estructura clientelar y politizada de las administraciones territoriales que era inimaginable cuando se diseñó la Constitución. A partir de una Administración hipertrofiada, la nueva clase política se había asegurado un sistema de captura de rentas -es decir un sistema que no crea riqueza nueva, sino que se apodera de la ya creada por otros- por cuyas alcantarillas circulaba la financiación de los partidos.
En tercer lugar, llegó la gran sorpresa. El poder dentro de los partidos políticos se descentralizó a un ritmo todavía más rápido que las Administraciones Públicas. La idea de que la España autonómica podía ser vertebrada por los dos grandes partidos mayoritarios saltó hecha añicos cuando los llamados barones territoriales adquirieron bases de poder de “abajo a arriba” y se convirtieron, en la mejor tradición del conde de Warwick, en los hacedores de reyes de sus respectivos partidos. En este imprevisto contexto, se aceleró la descentralización del control y la supervisión de las Cajas de Ahorro. Las comunidades autónomas se apresuraron a aprobar sus propias leyes de Cajas y, una vez asegurado su control, poblaron los consejos de administración y cargos directivos con políticos, sindicalistas, amigos y compinches. Por si esto fuera poco, las Cajas tuteladas por los gobiernos autonómicos hicieron proliferar empresas, organismos y fundaciones filiales, en muchas ocasiones sin objetivos claros aparte del de generar más dietas y más nóminas.
Y en cuarto lugar, aunque la lista podría prolongarse, la clase política española se ha dedicado a colonizar ámbitos que no son propios de la política como, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, la CNMV, los reguladores sectoriales de energía y telecomunicaciones, la Comisión de la Competencia… El sistema democrático y el Estado de derecho necesitan que estos organismos, que son los encargados de aplicar la Ley, sean independientes. La politización a la que han sido sometidos ha terminado con su independencia, provocando una profunda deslegitimación de estas instituciones y un severo deterioro de nuestro sistema político. Pero es que hay más. Al tiempo que invadía ámbitos ajenos, la política española abandonaba el ámbito que le es propio: el Parlamento. El Congreso de los Diputados no es solo el lugar donde se elaboran las leyes; es también la institución que debe exigir la rendición de cuentas. Esta función del Parlamento, esencial en cualquier democracia, ha desaparecido por completo de la vida política española desde hace muchos años. La quiebra de Bankia, escenificada en la pantomima grotesca de las comparecencias parlamentarias del pasado mes de julio, es sólo el último de una larga serie de casos que el Congreso de los Diputados ha decidido tratar como si fuesen catástrofes naturales, como un terremoto, por ejemplo, en el que aunque haya víctimas no hay responsables. No debería sorprender, desde esta perspectiva, que los diputados no frecuenten la Carrera de San Jerónimo: hay allí muy poco que hacer.

Las burbujas

Los cuatro procesos descritos en los párrafos anteriores han conformado un sistema político en el que las instituciones están, en el mal sentido de la palabra, excesivamente politizadas y en el que nadie acaba siendo responsable de sus actos porque nunca se exige en serio rendición de cuentas. Nadie dentro del sistema pone en cuestión los mecanismos de capturas de rentas que constituyen el interés particular de la clase política española. Este es el contexto en el que se desarrollaron no sólo la burbuja inmobiliaria y el saqueo y quiebra de la gran mayoría de las Cajas de Ahorro, sino también otras “catástrofes naturales”, otros “actos de Dios”, a cuya generación tan adictos son nuestros políticos. Porque, como el gran calamar de Taibbi, la clase política española genera burbujas de manera compulsiva. Y lo hace no tanto por ignorancia o por incompetencia como porque en todas ellas captura rentas. Hagamos, sin pretensión alguna de exhaustividad, un brevísimo repaso de las principales tropelías impunes de las últimas dos décadas: la burbuja inmobiliaria, las Cajas de Ahorro, las energías renovables y las nuevas autopistas de peaje.
La burbuja inmobiliaria española fue, en términos relativos, la mayor de las tres que estuvieron en el origen de la actual crisis global, siendo las otras dos la estadounidense y la irlandesa. No hay duda de que, como las demás, estuvo alimentada por los bajos tipos de interés y por los desequilibrios macroeconómicos a escala mundial. Pero, dicho esto, al contrario de lo que sucede en EE UU, las decisiones sobre qué se construye y dónde se construye en España se toman en el ámbito político. Aquí no se puede hablar de pecados por omisión, de olvido del principio de que los gestores públicos deben gestionar como diligentes padres de familia. No. En España la clase política ha inflado la burbuja inmobiliaria por acción directa, no por omisión ni por olvido. Los planes urbanísticos se fraguan en complejas y opacas negociaciones de las que, además de nuevas construcciones, surgen la financiación de los partidos políticos y numerosas fortunas personales, tanto entre los recalificados como entre los recalificadores. Por si el poder de los políticos –decidir el qué y el dónde- no fuese suficiente, la transmisión del control de las Cajas de Ahorro a las comunidades autónomas añadió a los dos anteriores el poder de decisión sobre el quién, es decir, el poder de decisión sobre quién tenía financiación de la Caja de turno para ponerse a construir. Esto supuso un salto cualitativo en la capacidad de captura de rentas de la clase política española, acercándola todavía más a la estrategia del calamar vampiro de Taibbi. Primero se infla la burbuja, a continuación se capturan todas las rentas posibles y, por último, a la que la burbuja pincha… ¡ahí queda eso! El panorama, cinco años después del pinchazo de la burbuja, no puede ser más desolador. La economía española no crecerá durante muchos años más. Y las Cajas de Ahorro han desaparecido, la gran mayoría por insolvencia o quiebra técnica. ¡Ahí queda eso!
Las otras dos burbujas que mencionaré son resultado de la peculiar simbiosis de nuestra clase política con el “capitalismo castizo”, es decir, con el capitalismo español que vive del favor del BOE. En una reunión reciente, un conocido inversor extranjero lo llamó “relación incestuosa”; otro, nacional, habló de “colusión contra consumidores y contribuyentes”. Sea lo que sea, recordemos en primer lugar la burbuja de las energías renovables. España representa un 2% del PIB mundial y está pagando el 15% del total global de las primas a las energías renovables. Este dislate, presentado en su día como una apuesta por situarse en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, es un sinsentido que España no se puede permitir. Pero estas primas generan muchas rentas y prebendas capturadas por la clase política y, también hay que decirlo, mucho fraude y mucha corrupción a todos los niveles de la política y de la Administración. Para financiar las primas, las empresas y familias españolas pagan la electricidad más cara de Europa, lo que supone una grave merma de competitividad para nuestra economía. A pesar de esos precios exagerados, y de que la generación eléctrica tiene un exceso de capacidad de más del 30%, el sistema eléctrico español ostenta un déficit tarifario de varios miles de millones de euros al año y más de 24.000 millones de deuda acumulada que nadie sabe cómo pagar. La burbuja de las renovables ha pinchado y… ¡ahí queda eso!
La última burbuja que traeré a colación, aunque la lista es más larga (fútbol, televisiones…), es la formada por las innumerables infraestructuras innecesarias construidas en las últimas dos décadas a costes astronómicos para beneficio de constructores y perjuicio de contribuyentes. Uno de los casos más chirriantes es el de las autopistas radiales de Madrid, pero hay muchísimos más. Las radiales, que pretendían descongestionar los accesos a Madrid, se diseñaron y construyeron haciendo dejación de principios muy importantes de prudencia y buena administración. Para empezar, se hicieron unas previsiones temerarias del tráfico que dichas autopistas iban a tener. En la actualidad el tráfico no supera el 30% de lo previsto. Y no es por la crisis: en los años del boom tampoco había tráfico. A continuación ¿incomprensiblemente? el Gobierno permitió que los constructores y los concesionarios fuesen, esencialmente, los mismos. Esto es un disparate, porque al disfrazarse los constructores de concesionarios mediante unas sociedades con muy poco capital y mucha deuda, se facilitaba que pasara lo que acabó pasando: los constructores cobraron de las concesionarias por construir las autopistas y, al constatarse que no había tráfico, amenazaron con dejarlas quebrar. Los principales acreedores eran ¡oh sorpresa! las Cajas de Ahorro. Los más de 3.000 millones de deuda nadie sabe cómo pagarlos y acabarán recayendo sobre el contribuyente pero, en cualquier caso, ¡ahí queda eso!

La teoría

Termino aquí la parte descriptiva de este artículo en la que he resumido unos pocos “hechos estilizados” que considero representativos del comportamiento colectivo, no necesariamente individual, y esto es importante recordarlo, de los políticos españoles. Paso ahora a formular una teoría de la clase política española como grupo de interés.
El enunciado de la teoría es muy simple. La clase política española no sólo se ha constituido en un grupo de interés particular, como los controladores aéreos, por poner un ejemplo, sino que ha dado un paso más, consolidándose como una élite extractiva, en el sentido que dan a este término Acemoglu y Robinson en su reciente y ya célebre libro Por qué fracasan las naciones. Una élite extractiva se caracteriza por:
"Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio".
"Tener el poder suficiente para impedir un sistema institucional inclusivo, es decir, un sistema que distribuya el poder político y económico de manera amplia, que respete el Estado de derecho y las reglas del mercado libre. Dicho de otro modo, tener el poder suficiente para condicionar el funcionamiento de una sociedad abierta -en el sentido de Popper- u optimista -en el sentido de Deutsch".
"Abominar la 'destrucción creativa', que caracteriza al capitalismo más dinámico. En palabras de Schumpeter "la destrucción creativa es la revolución incesante de la estructura económica desde dentro, continuamente destruyendo lo antiguo y creando lo nuevo".  Este proceso de destrucción creativa es el rasgo esencial del capitalismo.”Una élite extractiva abomina, además, cualquier proceso innovador lo suficientemente amplio como para acabar creando nuevos núcleos de poder económico, social o político".
Con la navaja de Occam en la mano, si esta sencilla teoría tiene poder explicativo, será imbatible. ¿Qué tiene que decir sobre las cuatro preguntas que se le han planteado al principio del artículo? Veamos:
  1. La clase política española, como élite extractiva, no puede tener un diagnóstico razonable de la crisis. Han sido sus mecanismos de captura de rentas los que la han provocado y eso, claro está, no lo pueden decir. Cierto, hay una crisis económica y financiera global, pero eso no explica seis millones de parados, un sistema financiero parcialmente quebrado y un sector público que no puede hacer frente a sus compromisos de pago. La clase política española tiene que defender, como está haciendo de manera unánime, que la crisis es un acto de Dios, algo que viene de fuera, imprevisible por naturaleza y ante lo cual sólo cabe la resignación.
  2. La clase política española, como élite extractiva, no puede tener otra estrategia de salida de la crisis distinta a la de esperar que escampe la tormenta. Cualquier plan a largo plazo, para ser creíble, tiene que incluir el desmantelamiento, por lo menos en parte, de los mecanismos de captura de rentas de los que se beneficia. Y eso, por supuesto, no se plantea.
  3. ¿Pidieron perdón los controladores aéreos por sus desmanes? No, porque consideran que defendían su interés particular. ¿Alguien ha oído alguna disculpa de algún político por la situación en la que está España? No, ni la oirá, por la misma razón que los controladores. ¿Cómo es que, como medida ejemplarizante, no se ha planteado en serio la abolición del Senado, de las diputaciones, la reducción del número de ayuntamientos…? Pues porque, caídas las Cajas de Ahorro -y ante las dificultades presentes para generar nuevas burbujas- la defensa de las rentas capturadas restantes se lleva a ultranza.
  4. Tal y como establece la teoría de las élites extractivas, los partidos políticos españoles comparten un gran desprecio por la educación, una fuerte animadversión por la innovación y el emprendimiento y una hostilidad total hacia la ciencia y la investigación. De la educación sólo parece interesarles el adoctrinamiento: las estridentes peleas sobre la Educación para la Ciudadanía contrastan con el silencio espeso que envuelve las cuestiones verdaderamente relevantes como, por ejemplo, el elevadísimo fracaso escolar o los lamentables resultados en los informes PISA. La innovación y el emprendimiento languidecen en el marco de regulaciones disuasorias y fiscalidades punitivas sin que ningún partido se tome en serio la necesidad de cambiarlas. Y el gasto en investigación científica, concebido como suntuario de manera casi unánime, se ha recortado con especial saña sin que ni un solo político relevante haya protestado por un disparate que compromete más que ningún otro el futuro de los españoles.
La teoría de las élites extractivas, por lo visto hasta aquí, parece dar sentido a bastantes rasgos llamativos del comportamiento de la clase política española. Veamos qué nos dice sobre el futuro.

La predicción

La crisis ha acentuado el conflicto entre el interés particular de la clase política española y el interés general de España. Las reformas necesarias para permanecer en el euro chocan frontalmente con los mecanismos de captura de rentas que sostienen dicho interés particular. Por una parte, la estabilidad presupuestaria va a requerir una reducción estructural del gasto de las Administraciones públicas superior a los 50 millardos de euros, un 5% del PIB. Esto no puede conseguirse con más recortes coyunturales: hacen falta reformas en profundidad que, de momento, están inéditas. Se tiene que reducir drásticamente el sector público empresarial, esa zona gris entre la Administración y el sector privado, que, con sus muchos miles de empresas, organismos y fundaciones, constituye una de las principales fuentes de rentas capturadas por la clase política. Por otra parte, para volver a crecer, la economía española tiene que ganar competitividad. Para eso hacen falta muchas más reformas para abrir más sectores a la competencia, especialmente en el mencionado sector público empresarial y en sectores regulados. Esto debería hacer más difícil seguir creando burbujas en la economía española.
La infinita desgana con la que nuestra clase política está abordando el proceso reformista ilustra bien que, colectivamente al menos, barrunta las consecuencias que las reformas pueden tener sobre su interés particular. La única reforma llevada a término por iniciativa propia, la del mercado de trabajo, no afecta directamente a los mecanismos de captura de rentas. Las que sí lo hacen, exigidas por la UE como, por ejemplo, la consolidación fiscal, no se han aplicado. Deliberadamente, el Gobierno confunde reformas con recortes y subidas de impuestos y ofrece los segundos en vez de las primeras, con la esperanza de que la tempestad amaine por sí misma y, al final, no haya que cambiar nada esencial. Como eso no va a ocurrir, en algún momento la clase política española se tendrá que plantear el dilema de aplicar las reformas en serio o abandonar el euro. Y esto, creo yo, ocurrirá más pronto que tarde.
La teoría de las élites extractivas predice que el interés particular tenderá a prevalecer sobre el interés general. Yo veo probable que en los dos partidos mayoritarios españoles crezca muy deprisa el sentimiento “pro peseta”. De hecho, ya hay en ambos partidos cabezas de fila visibles de esta corriente. La confusión inducida entre recortes y reformas tiene la consecuencia perversa de que la población no percibe las ventajas a largo plazo de las reformas y sí experimenta el dolor a corto plazo de los recortes que, invariablemente, se presentan como una imposición extranjera. De este modo se crea el caldo de cultivo necesario para, cuando las circunstancias sean propicias, presentar una salida del euro como una defensa de la soberanía nacional ante la agresión exterior que impone recortes insufribles al Estado de bienestar. También, por poner un ejemplo, los controladores aéreos presentaban la defensa de su interés particular como una defensa de la seguridad del tráfico aéreo. La situación actual recuerda mucho a lo ocurrido hace casi dos siglos cuando, en 1814, Fernando VII – El Deseado- aplastó la posibilidad de modernización de España surgida de la Constitución de 1812 mientras el pueblo español le jaleaba al grito de ¡vivan las “caenas”! Por supuesto que al Deseado actual –llámese Mariano, Alfredo u otra cosa- habría que jalearle incorporando la vigente sensibilidad autonómica, utilizando gritos del tipo ¡viva Gürtel! ¡vivan los ERE de Andalucía! ¡visca el Palau de la Música Catalana! Pero, en cualquier caso, las diferencias serían más de forma que de fondo.
Una salida del euro, tanto si es por iniciativa propia como si es porque los países del norte se hartan de convivir con los del sur, sería desastrosa para España. Implicaría, como acertadamente señalaron Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos, no sólo una vuelta a la España de los 50 en lo económico, sino un retorno al caciquismo y a la corrupción en lo político y en lo social que llevaría a fechas muy anteriores y que superaría con mucho a la situación actual, que ya es muy mala. El calamar vampiro, reducido a chipirón, sería cabeza de ratón en vez de cola de león, pero eso nuestra clase política lo ve como un mal menor frente a la alternativa del harakiri que suponen las reformas. Los liberales, como en 1814, serían masacrados –de hecho, en los dos partidos mayoritarios, ya se observan movimientos en esa dirección.
El peligro de que todo esto acabe ocurriendo en un plazo relativamente corto es, en mi opinión, muy significativo. ¿Se puede hacer algo por evitarlo? Lamentablemente, no mucho, aparte de seguir publicando artículos como éste. Como muestran todos los sondeos, el desprestigio de la clase política española es inmenso, pero no tiene alternativa a corto plazo. A más largo plazo, como explico a continuación, sí la tiene.

Cambiar el sistema electoral

La clase política española, como hemos visto en este artículo, es producto de varios factores entre los que destaca el sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas confeccionadas por las cúpulas de los partidos políticos. Este sistema da un poder inmenso a los dirigentes de los partidos y ha acabado produciendo una clase política disfuncional. No existe un sistema electoral perfecto -todos tienen ventajas e inconvenientes- pero, por todo lo expuesto hasta aquí, en España se tendría que cambiar de sistema con el objetivo de conseguir una clase política más funcional. Los sistemas mayoritarios producen cargos electos que responden ante sus electores, en vez de hacerlo de manera exclusiva ante sus dirigentes partidarios. Como consecuencia, las cúpulas de los partidos tienen menos poder que las que surgen de un sistema proporcional y la representatividad que dan de las urnas está menos mediatizada. Hasta aquí todo son ventajas. También hay inconvenientes. Un sistema proporcional acaba dando escaños a partidos minoritarios que podrían no obtener ninguno con un sistema mayoritario. Esto perjudicaría a partidos minoritarios de base estatal, pero beneficiaría a partidos minoritarios de base regional. En cualquier caso, el rasgo relevante de un sistema mayoritario es que el electorado tiene poder de decisión no solo sobre los partidos sino también sobre las personas que salen elegidas y eso, en España, es ahora una necesidad perentoria que compensa con creces los inconvenientes que el sistema pueda tener.
Un sistema mayoritario no es bálsamo de Fierabrás que cure al instante cualquier herida. Pero es muy probable que generase una clase política diferente, más adecuada a las necesidades de España. En Italia es inminente una propuesta de ley para cambiar el actual sistema proporcional por uno mayoritario corregido: dos tercios de los escaños se votarían en colegios uninominales y el tercio restante en listas cerradas en las que los escaños se distribuirían proporcionalmente a los votos obtenidos. Parece ser que el Gobierno “técnico” de Monti ha llegado a conclusiones similares a las que defiendo yo aquí: sin cambiar a una clase política disfuncional no puede abordarse un programa reformista ambicioso. Y es que, como le oí decir una vez a Carlos Solchaga, un “técnico” es un político que, además, sabe de algo. ¿Para cuándo una reforma electoral en España? ¿Habrá que esperar a que lleguen los “técnicos”? Para ser político hay que tener demostrada profesionalidad, poder de gestión y nivel académico. 


OTROS ENLACES DE INTERÉS DEL BLOG DE JUAN PARDO