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martes, 30 de diciembre de 2014

Podemos y Syriza, solo pueden adelantar el fin o mejorar.......... Feliz por venturoso 2015.



..............................ni come.
Así comen los corruptos

Liberalmente, democracia es un sistema de gobierno en el que  la soberanía del poder reside y está sustentada, en pueblo. Bien por medio de elecciones directas  directas o indirectas, es el pueblo,  quien elige las autoridades del país. Del mismo modo, es el pueblo, quien tiene  potestad para cambiar o ratificar a estas mismas autoridades, en las siguientes elecciones populares. Recuerdo que a principios de instaurarse la democracia en España, mirar a un político electo era privilegio. Parecido a lo del cura que había que levantarse a su paso y, hasta, besarle la mano, por suerte, los tiempos han cambiado. Hoy, mirar a un político es vomitivo. No hace mucho me decía un político: Juan, no soy feliz, no tengo dinero; ni hago, ni me dejan hacer nada en el congreso, la gente me mira por la calle como si tuviese rabo y cuernos................A los pocos días......DIMITIÓ razonando  que aun  no se había enterado el por qué de la mamandurria. Es el único político almeriense que ha dimitido en esta legislatura.

Me asombra la pasividad de los españoles, ante los tormentosos por continuidad casos de corrupción política  que, en definitiva  todos tienen el mismo denominador común, merma de las arcas públicas  con focos de miseria y corrupción para los pasivos ciudadanos.  ¿Qué puedo hacer yo?. Me decía otro amigo....Por ejemplo, haberte ido a la mierda antes de votar. Esa misma cantinela me la vienes contando desde  hace 38 años.

El que un exalto cargo político me preguntó ¿Cómo está España económicamente? a lo que contesté: xxxx, económicamente, España está peor que Grecia de ahí que me preocupe más la preocupación que tienen los políticos activos "activos y pasivos" con Syriza y Podemos que la evidencia en si. Todos saben que serán ratas de cárcel, aun reconociendo que antes se llevarán el dinero de España. Pero  Pero todos siguen con especial interés  y "miedo" la evolución de los acontecimientos en Grecia. Una reacción en cadena de la dotación política que dirigen Alexis Tsipras y Pablo Iglesias puede ser  adelanto del fin o leve mejoría. Ni España, Ni Grecia, ni......pueden pagar la deuda, si decir la verdad ofende, el pueblo tiene la última palabra mediante esta retorticera democracia.

 A veces, sacamos conclusiones positivas de las batallas internas en los partidos saquen a la luz algunos espacios oscuros de sus organizaciones. No hay mal que por bien no venga, los rencores, los codazos y las luchas por el poder facilitan ciertos detalles que de otro modo hubiesen quedado en la  oscuridad del olvido Son mecanismos de venganza que hablan mal de la política y de su estado miserable, pero que siempre han ofrecido grandes y rápidos servicios a la información pública.

Depende del grado de cercanía con el político cuestionado, pueden brotar sonrisas, carcajadas o indignaciones y hasta lágrimas. La sonrisa sugiere el estado de ánimo de la persona que observa la debilidad humana. Aunque no se sienta muy justiciera, comprende que es necesario que la verdad se sepa y que de vez en cuando algo ponga las cosas en su sitio y avergüence a los padres de la patria aficionados a la evasión de impuestos, o a los partidarios de las comisiones en forma de maletín y de los sobres blancos de contenido negro. Las alegrías tiene que ver con el gusto por la desgracia ajena y con la rivalidad. Hay personajes que caen mal, que defienden cosas que nos parecen indefendibles, que nos van llenando el corazón de antipatía cada vez que oímos sus declaraciones o sus descalificaciones del adversario. Cuando esos personajes son descubiertos con las manos en la masa, aflora nuestro rencor y rompe en el aire nuestra carcajada de circo, como cuando vemos que a un payaso le pegan un bofetón o que un desgraciado se pega un batacazo. Surge, por el contrario, la indignación cuando alguien en el que creemos, por simpatía personal o por respeto a sus siglas políticas, protagoniza un escándalo de corrupción siempre con enajenación de arras.

También,  de vez en cuando es bueno confesarse para detener el reloj y conseguir que se mantenga juntas la piel de la vida y la conciencia, confieso que hace tiempo que la corrupción de la política española no me levanta ni sonrisas, ni carcajadas, ni indignaciones. Mi ánimo tiene que ver más con la desolación, el vértigo, el miedo y el instinto de urgencia. Las corrupciones políticas no desvelan ya las ambiciones y fechorías de cualquier sinvergüenza –que se puede encontrar en cualquier sitio-, sino el funcionamiento rutinario de un sistema corrupto que se financia de forma sustancial a través de la corrupción. Y eso es muy grave para una democracia cuando el hambre se mezcla con las ganas de comer y la miseria con la marginación.......

Hay poderosos jefes políticos que, sencillamente,  actúan como espoliques de los poderes financieros llevan años escenificando que la soberanía civil no existe y que la política no sirve para resolver los problemas de la gente. Se decide en otras esferas, los parlamentos son inútiles, las leyes y las constituciones no son propiedad de los ciudadanos, sino mascaradas de los especuladores. Si a este sentimiento profundo le añadimos el robo como rutina, el sentimiento democrático entra en agonía y se prepara el terreno para nuevos experimentos totalitarios y populistas o para la indiferencia: la muerte clínica de la política. El Estado desaparece, la realidad queda sin reglas  y con muchos jefecillos que,  sin ser políticos, quieren lo que es suyo y les corresponde.

Hasta la fecha, todos los políticos tenían claro que la inversión pública y la regulación económica eran la receta más sensata como alternativa a la crisis financiera, el Gobierno apostó por la desregulación y los recortes con un elitismo neoliberal suicida para la nación. El empobrecimiento general ha hecho de España, un país con problemas muy serios. 

 Si algo hay claro, es  que la degradación de la política en España exige un movimiento social de consolidación democrática. Hay que salir de esta crisis institucional con más democracia, es decir, con transparencia, mecanismos de participación, elecciones primarias, referentes cívicos encabezando las listas y reglas claras para delimitar incompatibilidades y especificar las limitaciones temporales de los mandatos y los cargos. En vez de esta consolidación democrática, observo el empecinamiento de las cúpulas de los partidos en asegurar sus mecanismos de control, evitar las interferencias cívicas y amurallar la oscuridad de sus actitudes.
OS DESEO DE TODO CORAZÓN QUE PASÉIS UNA FELIZ DESPEDIDA DE 2014 Y MÁS PROSPERIDAD, EN TODOS SUS ÁMBITOS,  PARA 2015.

Primarias de PODEMOS para elegir consejos ciudadanos y secretarías generales de todos los municipios de España


Carolina Bescansa Hernández, Secretaria de Análisis Político de Podemos. Para Blog de Juan Pardo

Atravesamos la crisis social, económica e institucional más grave de los últimos ochenta años y nadie que no sea presidente de algún Gobierno percibe signos de mejoría en las condiciones de vida de la mayoría de la gente.

En 2008, el estallido de la crisis financiera mundial supuso el desmoronamiento de un modelo de crecimiento económico basado en la especulación, el reforzamiento de la dependencia financiera y la intensificación de nuestra posición periférica en la economía europea. Dos años después, el sistema político siguió los pasos del sistema económico. La incompetencia y el cinismo de las élites en su abordaje de la crisis, y el grado de descomposición del sistema de partidos a partir de su propia corrupción desataron la mayor crisis de legitimidad de las últimas cuatro décadas. En mayo de 2011, cientos de miles de ciudadanos ocuparon las plazas para expresar su indignación. Más tarde, profesionales y usuarios se organizaron en mareas para defender el sistema sanitario y educativo de los gravísimos ataques perpetrados por unos políticos tan incompetentes como inanes ante las órdenes de una Troika siempre invisible.

Pese a los esfuerzos de tanta gente, la situación social no ha mejorado. Entre 2011 y 2013 se destruyeron en España 1.900.000 empleos. Doce millones de personas viven hoy bajo el umbral de la pobreza, un 14 % de los enfermos no pueden seguir los tratamientos médicos y uno de cada tres niños en España es pobre.

Aun así, la mayoría de la gente no parece dispuesta a resignarse y en los últimos meses, entre muchos, con mucho trabajo, hemos puesto en pie una gran herramienta para el cambio llamada Podemos. Lo más difícil no será ganar las elecciones, sino cambiar las cosas, y estamos decididos a hacerlo. En el camino hemos aprendido lecciones decisivas. La primera nos dice que si repetimos las viejas formas de hacer política nos convertiremos en lo mismo. Nadie puede ser independiente si su financiación no lo es. Por eso, en Podemos no nos financiamos a través de bancos. Nadie puede impulsar la recuperación de la democracia si no la práctica. Por eso, en Podemos no tenemos delegados ni representantes. El voto de cada persona vale lo mismo; todo el mundo puede participar en la toma de las decisiones; puede ser candidato/a; y puede decidir qué personas son las más capacitadas para sacar adelante este proyecto.


Esto estamos haciendo. Hasta mañana, 31 de diciembre, a las doce del mediodía, todos y todas estamos llamados a participar en las primarias que elegirán los miembros de los consejos ciudadanos y las secretarías generales en todos los municipios de España. Como siempre, el que quiera está invitado a votar a través de la web participa.podemos.info. Basta con registrarse para participar en la elección de las personas que coordinarán el trabajo de las asambleas de Podemos en cada municipio. Ha llegado la hora votar. Ha llegado la hora del cambio.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Famosos con problemas a fin de año que será como el anterior, 31 de Diciembre.


  • Report: Marcela Rinaldi y Blog de Juan Pardo

  • Ana Torroja planea 'huir' de España





    Al parecer, Torroja desearía desaparecer de España para olvidar sus problemas con Hacienda. No olvidemos que en 2007 se le reclamó el pago de impuestos y, además ser acusada de varios delitos de blanqueo, la intérprete de 'La fuerza del destino' quedó imputada por tener empresas en varios paraísos fiscales –Panamá, Holanda y Antillas Holandesas, para ser más exactos.

    Aquellos líos económicos pudieron llevarla a la cárcel, porque se pidió una pena de más de tres años de prisión. Finalmente, su abogado consiguió mantenerla en libertad a cambio de una multa de 1,4 millones de euros, como consta en la sentencia dictada en Abril.  Ana Torroja planea 'huir' de España.


    La cantante de Mecano tiene pensado coger las maletas e irse a vivir a México con su familia. Ana habría tomado la decisión después del concierto que ofreció el pasado 3 de diciembre en la capital azteca: allí se dio cuenta de lo querida que es al otro largo del charco y de lo tranquila que puede estar.
  • ¿Por qué se esconden Bieber y Hailey?.















  • Está claro que son pareja y, para muestra, la última cita romántica que se han marcado. Si la prensa los ha pillado juntos en infinidad de ocasiones, ¿por qué se empeñan en esconderse Justin Bieber y Hailey Baldwin?

    Que Bieber tiene nueva novia, es ya una realidad. Mientras Selena llora por las esquinas, la gente que la quiere está celebrando que Bieber haya rehecho su vida junto a otra mujer y que, por fin, deje en paz a Gómez.

    La afortunada no es otra que Hailey Baldwin pero, al parecer, la hermosa modelo y el cantante no quieren compartir su amor con el mundo. La verdad es que son raritos puesto que cuando están juntos cuelgan fotos en IG o Twitter dando a entender que son pareja pero, cuando les pillan de cita romántica, se esconden como críos.

    Sin ir más lejos, la parejita fue vista el día después de Navidad en Mr.Chow, un restaurante chino de Nueva York. Pues bien, cuando Biebs se percató de que había fotógrafos alrededor, ¡se cubrió la cara con un plato! ¡Hay que ser ridículo!

  • Radcliffe: Descubre su fortuna millonaria


    ·         Ya hace más de una década que Daniel encarnó al mítico mago Harry Potter y ese rol en la gran pantalla le llenó no sólo de fans y fama sino también de dinero. Actualmente el actor es uno de los chicos jóvenes que más dinero factura y más beneficios genera en toda Gran Bretaña.
    A pesar de sus problemas personales y de salud, sus negocios van viento en popa. Sin ir más lejos, su empresa cuenta con una fortuna de nada menos que 68 millones de euros.

    Dicha empresa está siendo llevada por Alan y Marcia, padres del actor, con el constante apoyo de Gilmore Jacobs que es el encargado de gestionar todas las inversiones y propiedades de Radcliffe.
    Radcliffe enfermo por beber anticongelante. Según el tabloide The Sun, el negocio familiar de los Radcliffe que tiene su sede central en Essex, ha mejorado todavía más sus números cerrando el año con unas ganancias de 4,7 millones de euros en relación con el año anterior por lo que se estima que los beneficios de la empresa rondan ya los 73 millones de euros.

    Por lo visto la empresa funciona genial pero, siendo millonario, Daniel confiesa que: “El dinero es una cosa rara, soy muy afortunado porque desde pequeño lo he tenido así que nunca ha sido un factor motivacional en mi vida”.


    No sé si se pasa de sincero o de pedante pero, ¿qué os parecen las declaraciones del artista? ¿Y los exagerados números millonarios que genera su negocio al margen del cine?

  • Madonna: furiosa y feminista en Twitter


    Que Madonna no se calla ni una ya lo sabíamos desde hace décadas. La diva del Pop ha usado las redes sociales para mostrar su descontento (o más bien cabreo monumental) contra el mundo y, ya de paso, contra el machismo.

    Para comprender su enfado categórico, hay que saber que la semana pasada la artista colgó seis canciones de su próximo LP y ya estaban disponibles en iTunes convirtiéndose rápidamente en líder de ventas cuando ahora, una semana después, han caído por debajo del Top 100.



    El motivo de este estrepitoso fracaso no es otro que la distribución ilegal de nada menos que 13 de sus canciones inacabadas de las 14 que contiene su nuevo trabajo “Rebel Heart”.

    El hijo exhibicionista de Madonna
    A raíz de esta jugarreta online, la cantante ha perdido muchas ventas  (incluso su dúo con Nicki Minaj está en el 188 del top de ventas) y de ahí viene su enfado. En su cuenta de Instagram, la diva ha colgado la foto que hoy os traigo junto al siguiente texto:

    “Existen aquellos que quieren callarme pero no podrán. Todavía vivimos en un mundo que discrimina a las mujeres. Hay gente llena de odio que pretende crear guerras entre mujeres poderosas. Yo nunca le he deseado el mal a ninguna de ellas y nunca lo haré, el mundo es bastante grande para todas. ¡¡¡Voy a luchar por mis derechos como artista y como mujer por el resto de mis días!!!!!


    ¿Qué os parece el post de Madonna? ¿Tiene toda la razón del mundo o no pintaba nada su discurso feminista por una filtración ilegal de sus canciones?
  • El Rey Guillermo se arriesga por amor a Máxima


  • El mes pasado fue un mal mes para la Reina Máxima de Holanda. Su padre, Jorge Zorreguieta, sufrió un empeoramiento del cáncer que padece. Máxima voló con urgencia a Buenos aires para estar a su lado. Tal fue el susto, que algunos medios hasta publicaron erróneamente su muerte. Por el contrario, tras la visita de su hija, Jorge Zorreguieta recibió el alta y se fue a su casa. Sin embargo, su salud sigue muy delicada.

    Máxima tuvo que regresar a su reino en Holanda junto a su esposo el Rey Guillermo. Las obligaciones mandan. Pero el Rey, atento a la preocupación de su esposa, y tratando de animarla lo más posible, le ha concedido el que es ahora su mayor deseo: pasar todo el tiempo posible cerca de su familia. De ahí que los Reyes de Holanda y sus tres hijas estén pasando las navidades en Argentina.
    Y aunque no es la primera vez que disfrutan de las fiestas invernales en la patria de Máxima, sí es la primera Navidad que siendo reyes pasan estas fechas fuera de su país. 

  • Los mayores 'flops' musicales de 2014

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    AKA. Jennifer López.
    El octavo álbum de estudio de JLo vendió 33 mil copias en su primera semanaEs la cifra más baja de lanzamiento de un álbum de la diva en EEUU hasta la fecha. Incluso su ‘spanish’ “Como Ama Una Mujer” de 2007 logró más. Ninguno de los sencillos de AKA ha llegado al número 1, ni siquiera 'Booty', a pesar de que venía con un sugerente videoclip en el que Jenni agitaba el culo con Iggy Azalea.
    Paula. Robin Thicke
    Tras pegar el pelotazo con 'Blurred Lines' en 2013, Robin Thicke de los últimos años. 'Prism' de Katy Perry, 'Ghost Stories' de Coldplay y '1989' de Taylor Swift han sido los álbumes más vendidos de 2014 según Billboard y NME. Pero, ¿qué discos se sitúan en la otra cara de la moneda? Hacemos un repaso por los fracasos comerciales más destacados del año. No cumplieron, o no parece que vayan a cumplir, las cifras de venta previstas antes de que llegue el 31 de diciembre. Jennifer López.



sábado, 27 de diciembre de 2014

¿Qué hacer con la historia de Berlín? Was macht man mit der Geschichte Berlins?


Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía, pàra Blog de Juan Pardo.
En Berlín, el otoño es lento. Kleist recordaba cómo sólo en Berlín la sinfonía de los rojos se precipitaba de pronto, impasible, sobre el mar de brumas grises que anunciaba ya el frío. Atrás quedaban las tardes de amarillos mil, los rojos luminosos y cárdenos, los tilos y brezos oxidados que desde el Tiergarten a Grunewald guardaban la memoria del tiempo y la irrecuperable presencia de la luz. Una luz que, para Kleist, dibujaba las estaciones y el devenir de las cosas. Recuerdo mi primera visita a Berlín, un otoño hace ya treinta años. Un viaje en tren, siguiendo el corredor de Braunschweig entre las sombras del siglo. Una ansiedad que hallaba su puerto en los andenes de la Zoo Bahnhof y después en una pensión de la Fasanenstrasse, como las que frecuentaban los viajeros de los años veinte. De aquellos días, además de los mapas primeros que siempre guiaron mis ulteriores viajes, quedan algunos recuerdos indelebles: el Moses und Aaron, una obra que podría ser considerada como imposible e irrealizable, dirigida por Hermann Scherchen; una Mutter Courage en el Berliner Ensemble con Helene Weigel, Ernst Busch, Wolf Kaiser entre otros; y el primer encuentro con nombres como Nolde y Beckmann, Kirchner y Macke, Dix y Schad, que aparecían como el rostro de una historia detenida o silenciada por un innombrable destino. Una historia que se hacía violentamente presente tan pronto atravesabas la Friedrichstrasse, frontera más que calle entre dos mundos.
Pasaron los años y con ellos la agenda de viajes y residencia se multiplicaron. La memoria de Berlín está hecha de tiempos y distancias, unidas por una fiel necesidad de reencuentros, como este último de noviembre. Habían pasado diez años de aquel histórico 9 de noviembre de 1989 cuando las fronteras que dividían la ciudad saltaron por los aires, dando paso a unos y a otros, reconociéndose en la fiesta que sólo la libertad posibilita. Aquello fue sólo el inicio. Los tiempos se precipitaron y nadie podía imaginar que la historia del siglo XX iba a tener un desenlace tan acelerado y definitivo. Berlín se convertirá en el meridiano del proceso; por él pasarán las decisiones, las estrategias. Y tras la unificación de las dos Alemanias volverá a ser la capital de la República, clausurando así cuarenta largos años de extraña división.
Una, entre otras, podría ser asomarse a la ciudad desde la terraza de la Info Box de la Potsdamer Platz. El bosque de grúas ha ido desapareciendo, dando lugar a los nuevos edificios, ordenados bajo el proyecto global de Renzo Piano. Pero no es lo que más me atrae, por fascinante que resulte la idea de inventar y construir un Berlín nuevo y moderno. Porque moderno era también el Berlín de los años veinte, aquellos años en los que la ciudad se había convertido, tras la Gran Guerra, en el centro de la cultura europea, de los experimentos políticos, y, en definitiva, de las grandes apuestas políticas, estéticas, culturales. Ahora, como si se tratase de una imagen superpuesta, viene a la memoria, dibujándose sobre el cielo de grúas y nuevos edificios, aquella otra imagen de la Potsdamer Platz, verdadero carrefour de la ciudad, cruce de tranvías y paseantes, de tráfico inmenso, detenido apenas en los cafés y cabarés que Kirchner pintara, una especie de público flâneur a la caza del instante en una década que había acelerado su tempo. Quizá extraviados por los soportales de la plaza pudiéramos todavía ver a los Franz Biberkopf de Alfred Döblin, al joven Brecht con el cigarro en los labios y la cazadora de cuero o a Mr. Norris de Christopher Isherwood en zapatillas de color lavanda. Eran, entre otros, los sujetos de una época que había inventado una forma expresionista de vivir y pensar, y que ante el desastre de la Gran Guerra derivaban hacia la búsqueda de una sociedad distinta, ajena a las estructuras heredadas de la unificación bismarckiana. Años de incertidumbres acumuladas y de generosos experimentos. La Berlín de los años veinte fue el verdadero laboratorio de una nueva cultura. Y si, por una parte, en una de las taquillas de la Zoo Bahnhof permaneció colgado años seguidos, cuenta Walter Benjamin, el letrero de "No hay billetes para el tren de Moscú" -tal era la curiosidad y entusiasmo que había despertado la Revolución de Octubre-; por otra, el proyecto de una nueva República pasaba a ser el proyecto más urgente con el que hacer frente al futuro político. A nadie escapa hoy que la República de Weimar constituye el punto de encuentro y desencuentro de todas las contradicciones de la cultura alemana, y escribir su historia equivale a proponer una interpretación de la historia del Estado-nación alemán, interpretación no tan intempestiva ahora cuando la reunificación es un hecho. Un amplio debate historiográfico ha insistido en la reconstrucción de una historia, que de alguna forma podría iluminar la historia reciente, pero éste no es ahora nuestro interés. Lo que sí resulta central es la tensión que recorre por igual política y arte, experimento y proyecto a lo largo de aquella década. Son los años de La montaña mágica, de Thomas Mann, y de Metrópolis, de Fritz Lang, de la Ópera de cuatro peniques, de Brecht, del teatro político de Piscator y de las puestas en escena de Pirandello por Max Reinhardt; como también la del estreno del Wozzeck de Alban Berg en la Staatsoper bajo la dirección de Erich Kleiber, o el final del segundo acto del Moses und Aaron. Y sin contar el entusiasmo de los amigos de Gropius, atentos a redefinir la cultura del proyecto, llámese ciudad o fábrica, casa o mesa. Son años de contradicciones profundas, en la frontera de lo deseado y pensado y lo imposible. Ahí están las grandes caricaturas de Otto Dix y George Grosz, las memorias de Benn o la poesía de Tucholsky. Tras ellas se descubre la mueca irónica de quien sabe que la historia puede repetirse y que los fantasmas que la anuncian ya andan libres.
De aquella historia que un día recorría los aledaños de la Potsdamer Platz sólo quedaba un inmenso erial. Todo había quedado destruido, sobreviviendo apenas las ruinas de la ciudad más vital de Europa. Cuando se habla del nuevo Berlín con el entusiasmo ingenuo de quien ama las novedades, se olvida precisamente este aspecto dramático de su historia. Si algo fascina de Berlín es ver aquí y allá, una y otra vez, las heridas de su historia. Ninguna ciudad como Berlín tiene esta competencia a la hora de mostrar qué fue el siglo XX, una historia cruzada de proyectos y fracasos, de sueños y búsquedas. Y posiblemente sea esta terraza de la Info Box de la Potsdamer Platz el lugar privilegiado para asomarse a la historia de Berlín, que por tantas razones es también historia de Europa.
La bruma de la tarde de noviembre vuelve a abrazar las sombras de la ciudad, sin distinguir ahora viejos restos y arquitecturas nuevas. Los tonos rojos del otoño de Kleist se han desvanecido y una húmeda línea recorre el horizonte. Son los cielos de Berlín que dijera Wim Wenders. Esta tarde, sin ángeles que los cuiden, y como si se tratase de un desafío a cualquier memoria histórica, sólo se perciben, como poderosos tótemes de la ciudad, dos cúpulas: la del Reichstag y la de la Alte Synagoge. La luz fría de la primera recrea en la distancia el aura de una historia reconstruida. La segunda, con sus formas orientales y sus oros bizantinos, aproxima y hace presente una memoria por tantas razones dolorosa. Pero juntas constituyen esta tarde los lugares simbólicos en los que el tiempo se detiene. Así ha sido la historia. La poderosa cúpula de Foster, construida sobre el que fue el primer Parlamento alemán, quiere hacer evidente un nuevo poder. La Alte Synagoge contiene las voces de errancias imposibles. Desde ninguna otra ciudad se oye y siente el Este europeo como desde Berlín, y no sólo por la relación con el shtetl oriental, del que hablara Canetti, sino también por la vecindad de lo eslavo y de su imaginario cultural. Si sobre algo se puede pensar Berlín como centro de Europa es justamente sobre la base de esta equidistancia. La misma lejanía media entre Moscú y Berlín, que entre Berlín y Lisboa. Una distancia que puede reconocerse sólo si se sabe que las fronteras se han construido sobre la base de victorias y derrotas.
Quizá sea ésta la dificultad mayor para ser hoy berlinés y posiblemente también alemán. ¿Qué hacer con la memoria? ¿Restaurarla o huir de ella? ¿Cancelar un pasado o neutralizarlo al paso que se vislumbra un nuevo horizonte? No es fácil resolver esta situación. Al final de Duell Traktor Fatzer, dirigida por Heiner Müller en el Berliner Ensemble, uno de los actores confiesa: "Ahora que ya no es posible la Revolución ya no hay vencedores ni vencidos, todos somos vencidos". De lo que se trata, cuando de la historia se habla, ya no es de fijar el límite de los errores, sino la fuerza de las esperanzas y éstas habían fracasado. ¿Qué hacer entonces con la memoria? En noviembre de 1989, Heiner Müller trabajaba como un poseso en su inmenso proyecto sobre Hamlet (Hamlet/Maschine). Le invade una especie de bloqueo, descrito en su poema Mommsens Block. En él cuenta cómo el historiador Mommsen no consigue terminar el tomo cuarto de su Historia de Roma, quemándosele la casa con todos los manuscritos. El incendio de la casa de Mommsen hacía imposible la narración de la historia de Roma, como otros incendios volvían a dificultar el relato de una historia más reciente.


Si esta historia no puede ser contada, tampoco puede ser borrada. Recientemente, Günter Grass anotaba que una buena parte de la literatura que él podía escribir surgía de las pérdidas y quizá también de las ausencias. Sería como contar aquel tiempo que ya no es, desde la sombra o la huella de su desaparición. Una escritura, literatura o filosofía, distante de explicaciones innecesarias y atenta al rumor secreto del tiempo. ¿No será esta situación el lugar en el que se muestre la nueva mirada? No hace mucho, Wolf Lepenies recordaba, citando a François Furet, que los alemanes, después de los rusos, eran el segundo gran pueblo europeo incapaz de dar sentido a su siglo XX y por lo tanto a toda su historia. Una dificultad que ya Walter Benjamin había anotado en su Diario de Moscú a propósito de los derroteros de la Revolución. Pero quizá ahora haya llegado el tiempo de pensar y construir una historia que abrace los extremos de Europa y los reúna. Sobre las paredes en ruinas del Tacheles berlinés alguien ha escrito Wo ist captain Nemo? (¿Dónde está el capitán Nemo?). Y en el film de Wenders, el ángel que observa la ciudad desde la cúspide rota de la Gedächtniskirche, cuando desciende hasta las calles de la ciudad es sólo para decir un fraterno Guten Morgen!

in Deutsch

Francisco Jarauta, Professor der Philosophie, Abs Blog Juan Pardo.

In Berlin ist der Herbst langsam. Kleist erinnerte sich, wie nur in Berlin Symphony rot plötzlich teilnahmslos auf das Meer von grauen Nebel der Ankündigung und kalten stürzte. Vorbei waren die Abende der gelben tausend, helle Rottöne und Purpur, Linden und Heidekraut aus dem Tiergarten nach Grunewald oxidiert hielt die Erinnerung an die Zeit und nicht wieder Gegenwart von Licht. Ein Licht, zu Kleist, zog die Jahreszeiten und den Lauf der Dinge. Ich erinnere mich an meinen ersten Besuch in Berlin, eine Herbst vor dreißig Jahren. Eine Zugfahrt nach der Korridor Braunschweig in den Schatten des Jahrhunderts. Eine Angst, die ihren Anschluss auf den Plattformen der Bahnhof Zoo und dann eine Rente von der Fasanenstraße war, als Reisende Zwanziger besucht. In jenen Tagen, zusätzlich zu den ersten Karten, die immer meine spätere Ausflüge geführt sind einige unauslöschliche Erinnerungen: das Moses und Aaron, ein Werk, das in Betracht gezogen werden könnte unmöglich und unerreichbar, von Hermann Scherchen gerichtet; Mutter Courage in einem Berliner Ensemble mit Helene Weigel, Ernst Busch, Wolf Kaiser unter anderem; und die erste Begegnung mit Namen wie Nolde und Beckmann, Kirchner und Macke, Dix und Schad, der als das Gesicht von einer sorgfältigen Geschichte erschien oder von einem ungenannten Ziel zum Schweigen gebracht. Eine Geschichte, die heftig vorhanden war, sobald marschierten durch die Friedrichstraße Grenze statt Straße zwischen zwei Welten.

Die Jahre vergingen und mit ihnen die Reisezeiten und Aufenthalts multipliziert. Berlin Speicher von Zeit und Entfernung gemacht, von einem echten Bedürfnis Auseinandersetzungen kam, im November letzteren. Es war schon zehn Jahre her, dass historische 9. November 1989, als die Grenzen, die die Stadt eingeteilt sprang in die Luft, weicht ein und erkannte an der Partei, dass nur die Freiheit möglich. Das war nur der Anfang. Die Zeiten wurden gefällt und niemand konnte sich vorstellen, dass die Geschichte des zwanzigsten Jahrhunderts wäre eine solche schnelle und endgültige Ergebnis haben. Berlin wird der Meridian des Prozesses werden; denn es werden Entscheidungen, Strategien. Und nach der Vereinigung der beiden deutschen Staaten wieder die Hauptstadt der Republik und schließt so vierzig ungeraden Jahren der Teilung sein.

Eine unter anderem könnte auf die Stadt von der Terrasse der Info Box Potsdamer Platz zu suchen. Der Wald von Kränen zunehmend verloren, was zu Neubauten, unter dem globalen Projekt des Renzo Piano angeordnet. Aber es ist nicht das, was mich anzieht, die Idee faszinierend resultierenden erfinden und bauen eine neue, moderne Berlin. Da moderne Berlin war auch die zwanziger Jahre, die Jahre, in denen die Stadt geworden war, nach dem Ersten Weltkrieg, im Zentrum der europäischen Kultur, der politischen Experimente und schließlich die großen politischen Einsätze ästhetischen, kulturellen. Jetzt, als ob es ein überlagertes Bild in den Sinn kommt, über Himmel Krane und neue Gebäude gezogen, dass andere Bild von der Potsdamer Platz, Echt Carrefour Stadt, überqueren Straßenbahnen und Fußgänger, der immense Verkehr, hielt nur in Cafés und Cabarets, die Kirchner malte ein Flaneur Art der Jagd nach dem Augenblick der Öffentlichkeit in einem Jahrzehnt, die das Tempo beschleunigt hatte. Vielleicht durch die Arkaden des Platzes haben wir noch sehen konnte, die Franz Biberkopf von Alfred Döblin, der junge Brecht mit Zigarre im Mund und Lederjacke oder Mr. Norris Christopher Isherwood in Schuhe Lavendel in die Irre geführt. Waren unter anderem Gegenstand einer Ära, die eine expressionistische Art zu leben und zu denken erfunden hatte, und auf die Katastrophe des Ersten Weltkriegs stammten hin zu einer anderen Gesellschaft, ohne auf den ererbten Strukturen des Bismarckschen Vereinigung. Jahren erworbenen Experimente großzügige und Unsicherheiten. Die Berlin der zwanziger Jahre war das eigentliche Labor einer neuen Kultur. Und wenn auf der einen Seite, in einem der Schließfächer vom Bahnhof Zoo blieb hängen geraden Jahren Walter Benjamin Konto, das Zeichen "No Tickets für den Zug von Moskau" so war die Neugier und Begeisterung, die die Revolution geweckt hatte, Oktober-; zweitens das Projekt einer neuen Republik geschah das dringendste Projekt, das politische Zukunft anzugehen. Jeder weiß heute, dass die Weimarer Republik ist der Verbindungspunkt und Divergenz aller Widersprüche der deutschen Kultur, und schreiben Sie Ihre Geschichte ist gleichbedeutend mit einer Interpretation der Geschichte der deutschen Nationalstaat, ist die Interpretation nicht so spät, dass die Wiedervereinigung ist eine Tatsache. Eine breite historiographischen Debatte hat die Rekonstruktion einer Geschichte unterstrich, dass irgendwie konnte angesichts der jüngsten Geschichte, aber das ist jetzt nicht unser Interesse. Was es zentral ist, ist die Spannung, die gleichermaßen Politik und Kunst, Experiment und Projekt im Laufe des Jahrzehnts läuft. Es sind die Jahre der Zauberberg, Thomas Mann, und der Metropolis von Fritz Lang, Opera fourpence, politisches Theater von Piscator Brechts und der Inszenierung von Pirandello von Max Reinhardt; sowie die Uraufführung von Alban Bergs Wozzeck an der Staatsoper unter der Leitung von Erich Kleiber, oder am Ende des zweiten Aktes von Moses und Aaron. Und ohne die Begeisterung der Freunde Gropius, aufmerksam, um die Kultur des Projekts neu zu definieren, sei es Stadt oder Fabrik, zu Hause oder Tisch. Es waren Jahre der tiefen Widersprüche, an der Grenze zwischen der gewünschten und dachte, und unmöglich. Es sind die großen Cartoons von Otto Dix und George Grosz, Benns Memoiren und Poesie der Tucholsky. Hinter ihnen die ironische Grinsen von jemandem, der weiß, dass die Geschichte zu wiederholen und die Geister, die frei herumlaufen zu werben und zu entdecken.


Von dieser Geschichte 1 Tag ging der Nähe des Potsdamer Platz war nur eine riesige Einöde. Alles war zerstört, kaum überleben die Ruinen der wichtigsten Stadt in Europa. Wenn man von dem neuen Berlin mit der naiven Begeisterung derer, die Nachrichten zu lieben, genau zu vergessen diese dramatische Aspekt seiner Geschichte. Wenn etwas Faszinierendes Berlin ist hier und da zu sehen, wieder und wieder, die Wunden der Geschichte. Keine Stadt wie Berlin hat diesen Wettbewerb zu zeigen, was das zwanzigste Jahrhundert, ein Kreuzzug Geschichte Projekte und Misserfolge, Träume und sucht. Und möglicherweise diese Terrasse Box Info Potsdamer Platz privilegiert, in der Geschichte Berlins, die aus vielen Gründen ist es auch der europäischen Geschichte zu spähen.

Der Nebel November nachmittags dreht, um die Schatten der Stadt umarmen, ohne Unterscheidung jetzt alte Funde und neue Architekturen. Die Herbst Rotweine Kleist verblasst und eine nasse Linie kreuzt den Horizont. Ist der Himmel von Berlin, sagte Wim Wenders. Heute Nachmittag, keine Engel, um sie zu kümmern, als wäre es eine Herausforderung für jeden historischen Erinnerung, nur so leistungsfähig Totems der Stadt, zwei Kuppeln wahrgenommen wurden: der Reichstag und die Alte Synagoge. Das kalte Licht der ersten Strecke stellt die Aura eines rekonstruierten Geschichte. Der zweite, mit seinen östlichen Formen und byzantinische Münzen, Ansätze und macht diese schmerzhafte Erinnerung für so viele Gründe. Aber an diesem Abend bilden zusammen die symbolischen Orte, an denen die Zeit still steht. Das war die Geschichte. Die mächtige Kuppel der Foster, auf dem gebaut wurde die erste deutsche Parlament, will klar eine neue Macht zu machen. Die Alte Synagoge enthält die Stimmen nicht Wanderungen. Da keine andere Stadt, die Sie hören und spüren Sie die Osteuropa und aus Berlin, und das nicht nur, weil die Beziehung mit dem östlichen Schtetl, die Canetti zu sprechen, sondern auch von der Nähe des slawischen und kulturellen Imaginären. Wenn Sie sich über etwas wie Mitteleuropa Berlin denke gerade auf dieser Äquidistanz basiert. Das gleiche durchschnittliche Abstand zwischen Moskau und Berlin, zwischen Berlin und Lissabon. Ein Abstand, der nur erkannt werden kann, wenn bekannt ist, dass die Grenzen wurden basierend auf Gewinne und Verluste entstehen.


Vielleicht ist dies die größte Herausforderung für die heutige Berlin und ggf. Deutsch. Was macht man mit Erinnerung zu tun? ¿Wiederherstellen oder sie entkommen? Abbrechen einer früheren oder neutralisieren den Durchgang zu einem neuen Horizont in Sicht? Es ist nicht leicht, dieses Problem zu lösen. Am Ende der Traktor Fatzer Duell, von Heiner Müller am Berliner Ensemble gerichtet, einer der Schauspieler gesteht: "Jetzt ist es nicht mehr möglich die Revolution gibt es keine Gewinner oder Verlierer, wir sind alle Verlierer". Als es ist, wenn die Geschichte gesprochen wird, ist es nicht mehr die Grenze von Fehlern, aber die Kraft der Hoffnung und sie gescheitert. Was macht man mit Erinnerung zu tun? Im November 1989 war Heiner Müller wie ein Verrückter in seiner immensen Projekt Hamlet (Hamlet / Maschine). Le eindringen eine Art Schloss, in seinem Gedicht Mommsens Block-beschrieben. Es erzählt, wie der Historiker Mommsen nicht den vierten Band seiner Geschichte von Rom mit allen Handschriften zu beenden, quemándosele Haus. Das Feuer Haus Mommsen unmöglich gemacht die Erzählung der Geschichte Roms, wie auch andere Brände wieder in die Geschichte einer der jüngeren Geschichte zu behindern.


Wenn diese Geschichte nicht erzählt werden, kann sie nicht gelöscht werden. Vor kurzem hat Günter Grass Scoring, dass ein Großteil der Literatur er entstand aus Verlust schreiben könnte und vielleicht auch von Fehlzeiten. Es wäre wie das Zählen der Zeit, dass es nicht aus dem Schatten oder der Abdruck seines Verschwindens sein. Ein Schreiben, Literatur oder Philosophie, weit weg von unnötigen und aufmerksam auf Zeit geheimnis gerücht Erklärungen. Ist das nicht der Situation der Ort, wo die neue Ansicht angezeigt wird? Vor nicht langer Zeit, Wolf Lepenies erinnerte unter Berufung François Furet, die Deutschen, nachdem die Russen waren die zweite große Leute Europäischen nicht Sinn des zwanzigsten Jahrhunderts und damit seine ganze Geschichte zu machen. Eine Schwierigkeit und Walter Benjamin hatte in seinem Tagebuch von Moskau über die Kurse der Revolution festgestellt. Aber vielleicht ist jetzt die Zeit gekommen, zu denken und zu bauen, eine Geschichte, die die Enden der Europa und sammelte als Chance begreift. Über den zerstörten Mauern der Tacheles Berlin jemand Wo ist Captain Nemo geschrieben? (Wo ist Captain Nemo?). Und in dem Film Wenders, der Engel, der die Stadt von der Spitze des Denkmals gebrochen, als bis in die Straßen der Stadt Uhren ist nur zu sagen, einen brüderlichen Guten Morgen!

martes, 23 de diciembre de 2014

A Dios no le conoce nadie, pero el niño Jesús, el Dios, es el espíritu de la navidad. Feliz Navidad y próspero año nuevo.

 
EN LAS PRÓXIMAS NAVIDADES YA SERÉ ABUELO
A diferencia de los animales, no estamos programados para una vida regida por los instintos y las necesidades naturales. De ahí la necesidad de la cultura, de los bienes “espirituales”, de creencias, ideales y valores desde los que demos contenido a la vida.
Y ahí se insertan las religiones, desde la interpretación que nos ofrecen sus fundadores, motivando y enseñando a afrontar los acontecimientos y darles sentido. Las religiones no son las únicas instancias dadoras de sentido, pero sí de las más fuertes, universales y persistentes para crear y transmitir un proyecto de vida. Éste es  el sentido de la Navidad. El nacimiento de un niño, cuya vida se ha convertido en la clave de sentido para millones de personas desde hace dos mil años. Se busca a Dios y se afirma su misterio, su trascendencia, su ser más allá de cualquier nombre, representación o idea humana. A Dios no lo conoce nadie.

El cristianismo interpreta a Dios desde la vida, palabras y obras de Jesús. Acepta que Dios es el creador, origen y fin de la vida humana, y, al mismo tiempo, paradójicamente dice que la manifestación de ese Dios es el niño del belén, que es también el crucificado. El hombre busca naturalmente a Dios en las manifestaciones de poder, triunfo, riqueza y prestigio. La Navidad invierte esa dinámica proyectiva, pero con firme propósito de enmienda.

A Dios hay que buscarlo desde el sufrimiento, en la debilidad y gratuidad del niño, en relaciones personales solidarias, en los que buscan la paz y tienen buena voluntad. Nunca es Dios más trascendente que cuando se esconde en la persona que sufre, y su mejor retrato lo encontramos en Navidad y Semana Santa. Ésta es la respuesta, no siempre seguida por la Iglesia ni practicada por los cristianos, que crea una imagen de Dios opuesta a las proyecciones humanas, siempre propensas al poder y la grandeza.
Por eso, la Navidad junto a la semana de pasión es la fiesta cristiana por excelencia. Cuando el Imperio Romano celebraba la fiesta del triunfo del sol, en la noche grande del año, el cristianismo conmemoraba a un niño que ha cambiado la imagen de Dios y también la del hombre.

El secreto de la vida no es el dinero ni el poder, tampoco la moral ni las doctrinas, sino el querer y ser querido, que se escenifica en un niño que revela a un Dios débil, porque ama, y que se pone en las manos humanas para ser protegido. Y es que hay que ayudar a Dios, protegiendo a los suyos, que son todos los hombres, comenzando por los más débiles, cuyo retrato último se escenifica en un belén, entre animales y hombres de buena voluntad.

De ahí la fascinación de la Navidad, su mensaje que va mucho más allá de los creyentes: que la debilidad del niño nos abra a entender la vida desde relaciones personales solidarias y cercanas, comenzando por la familia, pasando por los amigos y abriéndonos al prójimo. Es decir, a la persona que encontramos en la vida cotidiana, para desde ahí generar proyectos universales de solidaridad en la lucha contra la pobreza, el racismo, la xenofobia y todo lo que nos separa. Comprender esto es captar lo que significa la Navidad.


Por estas y por mi razón de ser con más desaciertos que aciertos, por muchas diferencias de ideas ajustadas o desajustadas y por no se cuantas cosas más, entre otras, lo mucho que os quiero: OS DESEO FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO 2016. Si, 2015 ya me han dicho que nos va a ir bien a todos, no porque esté cerca del año mariano, sino porque Mariano dice que “se acabaron las penas”.  


domingo, 21 de diciembre de 2014

Una vida con pena no vale la pena. Eutanasia y derechos inalienables.

De Esperanza Guisán, catedrática de Ética, para Blog de Juan Pardo 
La conquista de las libertades humanas ha sido penosa y esforzada a lo largo del tiempo. Y, por encima de todo, inacabable. Inexplicablemente, por lo demás. La conquista del bienestar es costosa, y de las libertades positivas, también, en el mismo sentido. ¿Pero por qué no avanzamos cuando se trata de libertades meramente negativas como no interferir en el ámbito de lo privado, cuyo coste económico es cero?
Se diría que hay algo mucho más difícil que acumular ingresos y mejorar la Hacienda pública. Los prejuicios son mucho más difíciles de erradicar que la pobreza y la miseria. Ellos son los que se enredan en el discurso racional y lo vuelven turbio y "racionalizante", más que razonador y razonable.
"Racionalizar", que no razonar, es tener de antemano la conclusión y simular la deducción lógica. Si yo no deseo que los seres humanos desobedezcan a un dios autoritario que posee la llave de la vida, haré todo tipo de filigranas para llegar a la conclusión de la que eutanasia activa es mala o el suicidio reprobable y los que ayudan al suicida, pequeños asesinos.
Se puede comenzar por "no podemos renunciar a los derechos inalienables", "es así que la vida es un derecho inalienable", para concluir: "luego no podemos renunciar a la vida sin justificar de ningún modo las dos primeras premisas, ya que de hacerlo tendríamos que poner de relieve que estamos partiendo de presupuestos teológicos, no filosóficos, y que valoramos por encima de todo los mandatos de un dios celoso de nuestras libertades". Otro modelo de racionalización es el siguiente, decididamente seudoutilitarista: 1. "No podemos llevar a cabo acciones que lesionen gravemente a los demás". 2. "Es así que si nos quitamos la vida lesionamos gravemente a los demás". De ello se sigue:3. "Nuestra vida no puede ser suprimida ni por nosotros ni por las personas que elijamos para ayudamos a morir". Pero todo esto es insostenible como veremos más adelante al tratar del utilitarismo.
Algunos se escandalizaron cuando el neopositivismo un tanto rudo decía, en la primera parte del siglo que termina, que en filosofía moral no nos quedaba hacer más que el análisis, limpiar la casa de polvo y arrancar las malas hierbas del jardín. Es verdad que restringieron tales filósofos neopositivistas excesivamente el ámbito de la filosofía, que también puede, y debe, plantar flores y arbustos donde sea posible. Pero es imposible negarles su benéfica función en un mundo confundido por los "sonidos", dominado por las palabras hueras que parecen inofensivas y nos atan con cadenas en cuestiones de vida y muerte.
Hace muy poco en este país no podíamos disponer de nuestro sexo: desde el inofensivo condón a la píldora más sofisticada fueron incluidos en la categoría de instrumentos diabólicos para la práctica del placer. No eran posibles las relaciones fuera del matrimonio católico, se penalizaba el uso de anticonceptivos, el divorcio era imposible, el aborto, cuestión de juzgado y cárcel.
Afortunadamente, la vida es más fuerte que el prejuicio, y la Iglesia tuvo que recurrir a artificios como la "paternidad responsable" o la "nulidad" del matrimonio, para retener a sus ovejas en el redil, al tiempo que las autoridades civiles tenían que ceder en una sociedad en una buena medida ya no confesional que reclamaba cotas de libertad.

La eutanasia y el suicidio asistido, sin embargo, no prosperaron todo lo que debieran en el Código Penal de la democracia. Los demonios del prejuicio tuvieron que dejar flecos que deberían haber sido rasurados. Tal vez porque las víctimas a las que se dejaba desatendidas eran las más débiles, las voces más inaudibles, las demandas más desoladoras. Todas las racionalizaciones de los bioéticos tradicionales sacudieron en el rostro de los que pedían morir, incrementando el dolor de los enfermos terminales, de los tetrapléjicos, de las víctimas de procesos degenerativos, etcétera.
Un Código Penal no confesional debería haber estado más atento a los vestigios de antiguas creencias no cuestionadas. ¿No fue el propio santo Tomás Moro el que aconsejó a los enfermos que permitiesen que les ayudase a morir? Era un hombre santo. Y su defensa de la eutanasia está escrita en su celebérrima obra Utopía, no escondida en una sacristía o revuelta entre papeles desechables.
Si la Iglesia le "consintió" al santo la piadosa consideración de los moribundos, ¿por qué no nos permiten ahora, a través de tantos tentáculos, escoger nuestra muerte y nuestra vida?
Lo malo de la Iglesia moderna es que ya no sólo escribe los catecismos, sino los libros de ética, de bioética, los códigos deontológicos y los códigos penales. Sus prejuicios vestidos con bata blanca o toga negra nos alcanzan a todos.
¿Qué razón moral podría haber para, no renunciar a una vida que ya no encuentro deseable?
Si somos mínimamente honestos y ponemos entre paréntesis nuestras creencias presentes, no sometidas al escrutinio del razonamiento, y las de nuestros antepasados, comprenderemos que el que elige morir no causa molestia alguna, o de muy pequeña consideración, a la sociedad, mientras que, por el contrario, cede el derecho a que su salud sea cuidada en beneficio de otro que pueda disfrutar más de la vida.
Desde el punto de vista de la ética utilitarista, tan incomprendida como desconocida en nuestro país, el ser humano es dueño de su vida, y su libertad para disponer de ella posee una "utilidad" tal que rebasa con mucho a las "desutilidades" que pudieran generar supuestamente a terceros.
Aunque un buen utilitarista no tiene por qué ser necesariamente antikantiano, sí es preciso decir, en este país sobreabundante en teólogos y metafísicos, que Kant no llevó a cabo la crítica de la razón práctica incondicionada, sino que realizó con destreza racionalizaciones que le condujeron a condenar el suicidio y recomendar la pena de muerte.
Fue Kant, uno de los más grandes filósofos, una víctima más del prejuicio. Pero el tiempo transcurrido entre Kant y nosotros no debe haber sido en balde. "Una vida con pena no vale la pena", dejó escrito Ferrater Mora, un hombre libre de nuestro tiempo.