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lunes, 30 de noviembre de 2015

CAMINO DE SANTIAGO, ruta Jacobea


 CAMINO DE SANTIAGO - RUTA JACOBEA
En el siglo XI, España construyó una de las columnas vertebrales de Europa: el Camino de Santiago, que como centro espiritual es una de las grandes aportaciones españolas a Europa y a la Cristiandad. Convertida en ruta de tránsito de peregrinos llegados de todas partes de Europa, por ella pasaron gentes ilustres y eruditas, incluidos reyes, obispos, nobles y artistas.
Fue además un flujo de corrientes culturales y artísticas como el arte Románico y el Gótico, generalizado en toda la Cristiandad medieval, y el arte Mudéjar más característico de la España islámica.
La Ruta Jacobea ha alcanzado múltiples reconocimientos internacionales: en 1987, el Consejo de Europa lo distinguió como Primer Itinerario Cultural Europeo; en 1993, fue considerada Patrimonio Universal de la Humanidad, por la UNESCO; y ya en el siglo XXI, fue certificado como Gran Itinerario Cultural Europeo.


Según Goethe “Europa nace de la peregrinación”. Dante escribió que “sólo merecían el nombre de peregrinos los que viajaban a Compostela, los que viajaban a Roma serían romeros, y a Jerusalén palmeros”.

El principal difusor del hallazgo de los restos del apóstol Santiago en un monte de Compostela fue Carlomagno, faro de la Cristiandad occidental y aliado de Alfonso IIde Asturias. La Corte de Aquisgrán estuvo fomentando una auténtica reconstrucción del Imperio romano de Occidente, no sólo militar, sino también en el terreno religioso y cultural. Muchas representaciones pictóricas francesas de la época se atribuyeron, falsamente, al monarca franco como autor del hallazgo.

Gracias a la Corte carolingia, toda Europa se enteró del suceso, dando comienzo las peregrinaciones que marchaban en dirección oeste siguiendo la estela de estrellas de la Vía Láctea. Surgía así el Camino francés, el más utilizado, ya que por Roncesvalles se constatan miles y miles de peregrinos en estos años. Más tarde, tras la conquista de Zaragoza, se habilitó el ramal de Somport a Puente la Reina, quedando plenamente consolidado el Camino francés en el siglo XI.

En el año 899, otro rey asturiano, Alfonso III, consagraba a Santiago con la construcción de una nueva catedral, en el mismo emplazamiento que la anterior, pero más grande y rica.

El Islam no ignora la gran importancia religiosa y cultural de Santiago y así el caudillo Almanzor, en el año 977, organizó una expedición de saqueo contra la capital jacobea. Destruyó la catedral, llevándose las campanas, pero sin conseguir llevarse la tumba. 


La llegada del nuevo milenio abrió una etapa de desarrollo y esplendor para la Ruta Jacobea, popularizándose las peregrinaciones a Santiago, como antes lo hicieran los romeros con Roma o los palmeros con Jerusalén. Entonces, Jerusalén y Roma llevaban siglos de ventaja a Santiago.


CAMINOS HISTÓRICOS DE SANTIAGO DESDE TODAS PARTES DE EUROPA
Multitudes de gentes llegaban de todas partes de Europa aportando un carácter cosmopolita a las ciudades por las que pasa el itinerario. Para ello, fue fundamental la labor de las órdenes religiosas hospitalarias. Desde el corazón de Europa, la orden de Cluny promovía las peregrinaciones. 
Mientras que Almanzor moría en 1002 y la dinastía Omeya se hundía en una Al-Ándalus que se fragmentaba en taifas, la Reconquista cristiana progresó gracias a Sancho III de Pamplona, quien conquistó y repobló Nájera y La Rioja. 
En 1073, el rey Alfonso VI y el obispo Diego Peláez promovieron la construcción de un tercer y definitivo templo, digno de la fama y grandeza del santo, un auténtico monumento arquitectónico de estilo románico. Y dos años más tarde se colocó la primera piedra de la actual catedral de Santiago de Compostela, que se levantó sobre el emplazamiento de la anterior basílica. El rey asturiano suprimió el portazgo de la entrada de Galicia “en favor de los peregrinos que desde España, Francia, Italia y Alemania se dirigen a Compostela”. 
Con el obispo Diego Gelmírez, entre los siglos XI y XII, Compostela adquirió un enorme esplendor. Consolidó la construcción de la actual catedral, trasladó la sede episcopal desde Iria Flavia y logró el arzobispado de Roma.



CATEDRAL DE SANTIAGO PUNTO FINAL DEL CAMINO

A comienzos del siglo XII, tuvo lugar el viaje diplomático a Santiago del emir Alí ben Yusuf, allí tenía la reina doña Urraca la Corte. El caudillo sarraceno preguntó: “Quién es éste a quien la multitud de los cristianos acude con tanta devoción?”. 
En 1122, el Papa Calixto II proclamó Año Santo Jacobeo aquel en el que el 25 de julio coincida en domingo. El 25 de julio fue proclamado, años más tarde, el día del patrón y santo de España, gracias a la importante contribución que Santiago Matamoros realizó en las campañas de Reconquista.
En 1171, se fundó la Orden de Santiago en el monasterio gallego de Santa María de Loio, fundado para defender la fe cristiana en nombre del apóstol y proteger los caminos de asaltantes y saqueadores.

Y en 1211, se consagró definitivamente la basílica y las peregrinaciones alcanzaron su mayor auge durante este siglo XIII.

ESCULTURA DE SANTIAGO MATAMOROS
EN LA FACHADA DEL PALACIO DE LOS GUZMANES (LEÓN)
Durante la Reconquista, cuando el territorio peninsular fue ganándose al moro, las peregrinaciones abandonaron las rutas cantábricas y los reyes y condes de la Hispania cristiana promovieron el fervor jacobeo. Comprendieron que mantener el camino libre y seguro era asegurarse una vía de vital importancia económica, comercial y militar para controlar su territorio. Desde Carlomagno hasta Alfonso X dictaron normas en defensa de los viajeros, obligando a los moradores de villas y burgos a darles aposento y vituallas.
Los reyes de Asturias y los de Pamplona fomentaron con dedicación el auge de la ruta, destacando el navarro Sancho III y el castellano Alfonso VI. Se implicaron en el apoyo logístico del Camino dotándole de una serie de infraestructuras: señalizando rutas, sentando calzadas, construyendo puentes, levantando hospitales y albergues.
Destacable también fue la colaboración de prelados, burgomaestres y ermitaños como San Lesmes de Burgos, Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega.
Fomentaron otros itinerarios más meridionales y, al mismo tiempo, facilitaron la repoblación de los nuevos territorios reconquistados a los árabes, fortaleciendo las inestables fronteras con nuevos colonos.

Los romeros aprovechaban las calzadas romanas que llegaban de Burdeos, entrando por Irún, Ibañeta y el valle del Ebro, pasando por Vitoria y Briviescas, camino de Astorga y Compostela.


PINTURA DE SANTIAGO MATAMOROS EN LA BATALLA DE CLAVIJO

El Camino se convirtió en una ruta militar, un camino de fe, una vía de comunicación y comercio y un flujo imparable para la expansión del cristianismo, ejerciendo una gran influencia en la vida económica y social de los reinos cristianos peninsulares. Era normal que los soberanos fomentaran la repoblación de las ciudades con francos y gentes del norte de Europa, y la fundación de barrios habitados por judíos.
La llegada de diversos grupos de artesanos y mercaderes, la mayoría francos y judíos, en diferentes lugares de la ruta provocó la fundación de núcleos urbanos o burgos. Los habitantes de estas ciudades dedicadas al comercio recibieron importantes privilegios mediante los fueros municipales, dando origen a una próspera burguesía, que protagonizó diversas revueltas contra el poder de los señores feudales a lo largo del Camino. Entre los extranjeros podían encontrase santiaguistas, que habían utilizado el viaje para comerciar y al regreso se instalaron en la ciudad que les parecía más conveniente.
La Ruta Jacobea impulsó durante los siglos XI y XII una renovación económica de gran importancia para península Ibérica al promover el comercio del norte cristiano con Flandes, Francia e Inglaterra, y crear un espacio de producción orientado al consumo de visitantes y de intercambio entre la España musulmana y Europa cristiana.


Como explica Yves Bottineau: “el origen de las relaciones entre la repoblación del camino y el peregrinaje se encuentra en parte en la importancia económica de este último”.
Mientras los mercaderes acudían atraídos por los santiaguistas que demandan ciertos artículos, la población del norte de España experimentaba un considerable aumento; y estas dos circunstancias convirtieron al camino en la gran ruta comercial del norte peninsular. 
En el transcurso de los siglos XI y XII, los reinos cristianos hispánicos pasaban de una economía agrícola rudimentaria a una fase de comercio bastante activo con países de Europa. De Francia, Flandes e Inglaterra llegaban al sur de los Pirineos sobre todo lanas, mientras que pieles, caballos y trigo constituían las principales exportaciones de España. Comerciantes gallegos operaron incluso en las ferias de Champagne.
A partir del siglo XIII, esta actividad comercial empezó a utilizar los mismos caminos que empleaban los peregrinos en Navarra, Guipúzcoa o bien los del mar. Los mercaderes españoles establecidos en Brujas a principios del siglo XV poseían un sello en el que figuraba la imagen de Santiago y la inscripción: “Sello de la Nación Española”. Algunos viajeros del norte de Europa llegaban por barco a Galicia, que conocían con el nombre de Jakobsland, desembarcando en sus rías.


A lo largo del camino se establecieron importantes mercados: los lunes en Sahagún, los martes en Pamplona y Jaca, los miércoles en León, los jueves en Estella, en Burgos una feria franca que duraba quince días.
En el mismo Santiago, el gran número de peregrinos planteaba problemas de alojamiento, abastecimiento y seguridad. Según la Historia Compostelana, en 1130 una importante expedición comercial procedente de Inglaterra desembarcó en Padrón; el valor de las mercancías se elevaba a 22.000 marcos de plata. El arzobispo Diego Gelmírez organizó un grupo armado para proteger el convoy de los ataques de nobles gallegos que querían apoderarse del cargamento. También reaccionó contra la subida abusiva de precios y en 1133 reglamentó los precios de los alimentos, calzado, caballos y cera. Por otra parte, los cambistas de moneda exigían, a menudo, tasas abusivas.
Como testimonio del floreciente comercio de los puertos marítimos de Padrón o La Coruña hacia Inglaterra, Irlanda, Noruega o Francia destaca el de Chaucer, autor de los Cuentos de Canterbury, quien dejó escrito que los mercaderes aventureros de Bristol y el gremio de vinateros de Londres generaban fortunas con la importación de vinos y la exportación de paños, al tiempo que utilizaban sus barcos para el transporte de peregrinos. Y William Wey, un peregrino inglés del siglo XV, pudo contar ochenta y cuatro barcos de peregrinos de todas las naciones del norte en el puerto de La Coruña.

La vinculación entre los reinos cristianos de la península Ibérica con los reinos europeos permitió la circulación de corrientes de pensamiento y movimientos literarios y artísticos. La comunicación se dio también a la inversa y, gracias al Camino, la Europa cristiana pudo enriquecerse con la aportación cultural hispánica.
Los peregrinos llegados de todas partes de Europa convirtieron al Camino en un catalizador para el desarrollo artístico, social y económico. Por otra parte, la Monarquía carolingia incluyó en su Renacimiento el culto a Santiago, sentando las bases de la Europa Medieval. La literatura y las representaciones iconográficas medievales de la Corte de Aquisgrán concedían al emperador Carlomagno un importante papel en el descubrimiento del santo sepulcro.
La consolidación del Camino durante los siglos XI y XII coincidió con el máximo desarrollo del Arte románico, primer estilo artístico unitario y común de la Cristiandad europea de la Edad Media, acorde con la unificación de la liturgia que entonces demanda la Iglesia. Los intercambios culturales surgidos de la peregrinación provocaron que este movimiento artístico, con sus variantes regionales, se extendiera por toda Europa.
Los dos focos difusores del románico fueron la abadía y Orden del Cluny, en el centro de Francia, y la iglesia de Lombardía, en el norte de Italia. El arte cluniacense se difundió por los territorios del Camino francés, mientras que elrománico lombardo tuvo una gran implantación en el Reino de Aragón y en los valles pirenaicos de los Condados catalanes. La liturgia romana se fue imponiendo sobre la hispánica, y el estilo mozárabe fue vencido por las nuevas corrientes europeas.
Las antiguas construcciones cristianas de techumbre de madera y reducidas dimensiones se transformaron en otras más resistentes y monumentales. En la Hispania cristiana desaparecía el eclecticismo imperante hasta ese momento, que mezclaba detalles bizantinos con influencias locales, paleocristianas o godas. Aunque sí se siguió cultivando algún componente local como los arcos fajones.
CATEDRAL ROMÁNICA DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

El templo románico se caracterizaba por la utilización de la planta de cruz latina, provista de cimborrios y ábsides. Su característica fundamental es la sencillez, el purismo en sus líneas y formas, que sirven como afirmación del poder político y espiritual.
La catedral fue la gran creación del arte románico. Tomando sus fundamentos arquitectónicos de las basílicas romanas y bizantinas, los arquitectos ingeniaron un edifico de gruesos muros y potentes columnas. Las catedrales de peregrinación del Camino francés fueron 7: Jaca, Pamplona, Santo Domingo de la Calzada,Burgos, León, Astorga y Santiago de Compostela, originalmente construidas en estilo románico. De estas siete, las de Pamplona, Logroño, Burgos y León, fueron reconvertidas en templos de estilo gótico y renacentista.

El románico de peregrinación se materializó brillantemente en lugares como Leyre, Jaca, Frómista, León y Santiago.


IGLESIA ROMÁNICA DE FRÓMISTA
En el siglo XIII, la ruta jacobea se convertía en una vía de recepción de un estilo mucho más impresionante: el Arte gótico. Surgido del románico, y con los mismos planteamientos y símbolos, creó un nuevo espacio arquitectónico, un novedoso lenguaje plástico de espectacular belleza.
También se construyó una arquitectura civil complementaria a la religiosa, gracias a la donación de los peregrinos y la acción de los nuevos colonos y mercaderes, compuesta por barrios, puentes, hospederías y hospitales, que desarrollaron los burgos medievales. Al mismo tiempo, el románico hispánico recibió la influencia mudéjar, por ello, el románico europeo conoció elementos musulmanes que se transmitieron desde la península Ibérica.

Los motivos andalusíes se extendieron por las iglesias de Aquitania, Auvernia o Borgoña mientras el mozárabe de los beatos se refleja en las iluminaciones de los monasterios del suroeste de Francia, y muchos de los cantares de gesta (ciclo de Carlomagno y de Roldán) reprodujeron el ambiente exaltado de las peregrinaciones y las cruzadas peninsulares del siglo XII.



CATEDRAL GÓTICA DE BURGOS
Grupos y escuelas de canteros, maestros de obras, pintores y escultores, maestros de obras, todos caminaban guiados por la Vía Láctea en ambos sentidos; solicitados por obispos y reyes, tomaban de ambos lados del Pirineo nuevos hallazgos técnicos y decorativos.
Como ha descrito el historiador francés Marcel Durliat: “El camino no se limitó a transmitir a España fuentes de inspiración procedentes del exterior, sino que llevó a su vez, a Francia, influencia del arte musulmán, bien sea directamente o por la mediación del arte mozárabe”.
Otro erudito francés, Emile Mâle, en 1927 sostuvo que el modelo de iglesia de peregrinación, citado a la de San Martín de Tours, pasó los Pirineos desde Francia, pero fue inmediatamente sustituido por su acuñación en Santiago. Además subrayó la influencia en Francia de algunos elementos decorativos islámicos a través del Camino.
Cuatro años antes, el norteamericano Kingsley Porter había destacado el papel decisivo de la arquitectura de Santiago en el románico francés, contribuyendo a ello los peregrinos lombardos.

Catedral gótica de León
Grupos y escuelas de canteros, maestros de obras, pintores y escultores, maestros de obras, todos caminaban guiados por la Vía Láctea en ambos sentidos; solicitados por obispos y reyes, tomaban de ambos lados del Pirineo nuevos hallazgos técnicos y decorativos.
Como ha descrito el historiador francés Marcel Durliat: “El camino no se limitó a transmitir a España fuentes de inspiración procedentes del exterior, sino que llevó a su vez, a Francia, influencia del arte musulmán, bien sea directamente o por la mediación del arte mozárabe”.
Otro erudito francés, Emile Mâle, en 1927 sostuvo que el modelo de iglesia de peregrinación, citado a la de San Martín de Tours, pasó los Pirineos desde Francia, pero fue inmediatamente sustituido por su acuñación en Santiago. Además subrayó la influencia en Francia de algunos elementos decorativos islámicos a través del Camino.

Cuatro años antes, el norteamericano Kingsley Porter había destacado el papel decisivo de la arquitectura de Santiago en el románico francés, contribuyendo a ello los peregrinos lombardos.

Por el Camino de Santiago han pasado gentes ilustres que han ocupado un nombre en la Historia de Europa, incluidos reyes, obispos y nobles que hacían las jornadas a caballo.
Algunos miembros de casas reales fueron: Matilde, hija del rey de Inglaterra Enrique I en 1125; Guillermo X, duque de Aquitania, en 1137; Alfonso VII, rey de Castilla en 1138; el rey Luis VII de Francia, casado con una hija de Alfonso VII, en 1154;Santa Isabel de Portugal, en 1325; Eduardo I de Inglaterra, Juan de Brienne, rey de Jerusalén; la princesa sueca Ingrid; etc.
El primer peregrino ilustre del que hay constancia fue Godescalco, obispo de Le Puy-Velay. En el año 950, recorrió el camino desde Aquitania con su corte y sus caballeros, pues en aquella época ser obispo más que un servicio eclesiástico era un título nobiliario. Inició un camino en dos direcciones por donde viajaba el arte, la cultura, la cristiandad, las tradiciones, los conocimientos, las mercancías y la leyenda.
Nueve años más tarde lo hizo el abad de Santa Cecilia de Montserrat, Cesáreo. También Hugo de Vermandois, arzobispo de Reims, que no pudo tomar posesión de su sede. En el mismo siglo, el marqués de Gothia, Raimundo II, muere asesinado en el trayecto. Como explica Yves Bottineau: “la boga del peregrinaje se vio atenuada por los peligros que entrañaban los caminos”.
Simeón de Armenia, un santo ermitaño, fue el primer peregrino oriental del que se tiene noticia, en la décima centuria. Desde Escandinavia también acuden reyes, nobles y altos eclesiásticos, como por ejemplo el rey Sigurd en 1108, llamado desde entonces el peregrino a Jerusalén, o el conde Rognvald el Santo en 1151. En 1180 llegó un familiar del obispo sueco Eskil, y al año siguiente un clérigo danés, Absalón. Desde las islas británicas, el primer peregrino conocido en llegar fue el mercader Gondric de Finchale, en 1102. Desde Dantzig llegó un grupo en 1378.
Según el Romancero castellano, Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como Cid Campeador, uno de los grandes héroes de la Reconquista, fue uno de los ilustres peregrinos que llegaron a Compostela a postrarse ante el apóstol Santiago.
En el año 1100, el obispo Gelmírez escribió la Historia Compostelana. Esta contiene un significativo paisaje de un embajador del emir Aliben, yusuf de Córdoba: “¿Quién es ese personaje tan grande e ilustre para que los cristianos se dirijan a él desde detrás de los Pirineos, y más lejos? Es tas grande la multitud de los van y vienen que apenas dejan libre la calzada hacia Occidente”.
Guillermo IX de Aquitania cayó muerto ante el altar del Apóstol, después de haber recibido la comunión en 1137.
Cuando se consagró la monumental catedral compostelana en abril de 1211, a la ceremonia asistió el rey Alfonso IX bajo cuya soberanía estaba el territorio gallego.
En 1172, a su vuelta de Santiago, el duque Felipe de Flandes jugó su papel en la reconciliación entre Enrique II de Inglaterra y Luis VII de Francia.
Años más tarde, en 1293 Dante escribió en su Libro de la Vita Nuova: “no se entiende por peregrino sino al que va hacia Santiago o vuelve de ahí”.
Un documento de 1312 detalla cómo el francés Yves Lebreton cumplió los requisitos de la peregrinación por delegación a nombre de la condesa de Artois.
Una reina peregrina, santa Isabel de Portugal, la mujer del rey trovador Dionís, sería una de las iniciantes de un itinerario secundario, el llamado Camino portugués, en 1325.
El santo Francisco de Asís fue ejemplo entre las turbulentas masas, dejándolo escrito en su crónica: “Per la sua devozione andó a San Giacome di Galizia”.
En 1510 peregrinó Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán por sus victorias contra los franceses en Italia. Del metal de una armadura que donó se hizo la lámpara que alumbra la imagen del Apóstol a la que es costumbre abrazar.
Felipe II de España, poderoso monarca que llegó a gobernar, en la segunda mitad del siglo XVI, un extenso Imperio que daba la vuelta al mundo, recorrió la Ruta Jacobea.


PLACA CONMEMORATIVA DEL PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS

A partir de los años sesenta del siglo XX, comenzaba a revitalizase el Camino y las peregrinaciones a Compostela resurgieron durante el último cuarto de siglo. Fue el Renacimiento de un camino milenario.
En 1962, se fundaron en París y en Estella, las dos primeras asociaciones y cofradías de amigos del Camino de Santiago, cuya labor de promoción e información al viajante es fundamental en su resurgimiento. Ese mismo año, la Ruta fue considerada conjunto histórico-artístico por el Estado español.
En 1965, Elías Valiña, párroco de la villa de O Cebreiro, en Lugo, realizó una tesis doctoral sobre el Camino de Santiago, dando comienzo una labor de recuperación de esta ruta, promovida principalmente por las asociaciones. Valpiña restauró el Hospital y Santuario de Santa María del Cebreiro para renovar la tradicional acogida al peregrino, y terminó señalizando el Camino desde los Pirineos, tramo a tramo, con las útiles flechas amarillas. Su Guía del Camino se ha convertido en la referencia fundamental del peregrino durante aquellos años.
En 1976, recogieron la Compostelana 31 peregrinos, que acreditaron haber realizado, al menos, cien kilómetros a pie, en bicicleta o en cabalgadura.
También influyo la promoción turística organizada desde las administraciones públicas y las visitas del Papa Juan Pablo II.
Conocido también como Ruta Jacobea, ha alcanzado múltiples reconocimientos internacionales. El Consejo de Europa lo distinguió como Primer Itinerario Cultural Europeo en 1987.
En 1993, Año Santo Jacobeo, la Ruta fue considerada Patrimonio Universal de la Humanidad, por la UNESCO.
Ya en el siglo XXI, el Camino de Santiago fue certificado como Gran Itinerario Cultural Europeo y recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2004. Reconocimientos que contribuyen a aumentar el número de peregrinos anualmente, pero también es incuestionable que la ruta jacobea se ha ganado su prestigio actual gracias a su valor eminentemente espiritual, justamente en una sociedad cada vez más materialista.
La situación de Santiago de Compostela en el extremo noroccidental de la península Ibérica y la de ésta en el sur occidental de Europa ha hecho que, a lo largo de los siglos, las populosas peregrinaciones a la ciudad de Santiago hayan forjado un rico patrimonio artístico y cultural a lo largo y ancho de toda la geografía Española, enriquecido por un entorno natural de extraordinario valor paisajístico y ecológico.
La Ruta Jacobea atrae al visitante por la riqueza de sus múltiples facetas: espiritual, artística, cultural, histórica, paisajística o deportiva.

Desde 2009, más de 150.000 personas realizaron el camino de Santiago a pie, en bicicleta o a caballo, cifra que aumenta cada Año Jacobeo. El 65% de los peregrinos son extranjeros, siendo Alemania, Italia, Francia y Portugal las principales naciones emisoras de peregrinos, tras los cuales se ubican otros países como Estados Unidos y Canadá. En cuanto a España, la mayor movilización está a cargo de madrileños, catalanes, andaluces y valencianos.


POSTE DE ÍNDICATIVO ITINERARIO CULTURAL EUROPEO

Maduro, el dueño de Venezuela, se refugia entre Zapatero y PI -por sus siglas en catalán-

Nicolás Maduro será una bestia de dos patas, pero si ha anunciado que en  caso de que la  oposición obtuviese mayoría en la Asamblea Nacional en las elecciones del 6 D, no entregaría la revolución, mucho. Como buen demócrata, Nicolás Maduro se apresuró a aclarar que todo eso lo haría con “la Constitución en la mano”. Al presidente se le olvidó comentar el pequeño detalle de que la Constitución no contempla un Gobierno “cívico-militar” ni la posibilidad de desconocer los resultados electorales. De lo que no se olvidó fue de pronosticar que, “si fracasa la revolución, habrá una masacre”. O sea,  si  gana, militares  y mando; si pierde, solo militares.

Lo  que si tiene claro es  que la oposición no va a ganar. Esa posibilidad la describe como un “escenario negado y transmutado” (no; yo tampoco sé qué es un escenario transmutado). Sorprende la seguridad que tiene Maduro de que es imposible (o “transmutado”) que la oposición gane la mayoría parlamentaria, ya que todas las encuestas registran un abrumador repudio al Gobierno en general y a él en particular. Entonces, ¿por qué está tan confiado? Por muchas razones, la mayoría de las cuales no tienen que ver con eso que llaman “elecciones limpias”. Por dar un ejemplo, Maduro sabe que cuenta con miles de funcionarios como José Miguel Montáñez, el gerente de la aduana del aeropuerto de Maracaibo y corrupto  donde los haya.

El monje tibetano y líder  de la revolución  bolivariana, Nicolás Maduro sabe que controla el dinero y los medios de comunicación que,  en definitiva son quienes ganan las elecciones. Aun no es tarde para  inhabilitar a los líderes de la oposición, encarcelarlos e incluso  asesinarlos o que milicias armadas ataquen frecuentemente las marchas contrarias al oficialismo seguramente nutre su confianza de que es imposible que el “escenario transmutado” prevalezca.  Solo una pequeña idea de la despiadada censura del Gobierno a los medios es el hecho de que la televisión no ha informado o discutido sobre la detención, en Haití, de dos sobrinos de  su última esposa, acusados de estar involucrados en el tráfico de cocaína.

La Organización de Estados Americanos (OEA) parece haber avivado de su sueño y su nuevo secretario general, Luis Almagro, ha enviado una carta  a la jefa del Consejo Nacional Electoral (CNE), documentando las irregularidades y abusos gubernamentales que tolera de modo complaciente y cómplice el organismo que ella —una conocida simpatizante del régimen— supervisa desde 2006. Almagro concluye que las elecciones del 6 de diciembre “no están garantizadas al nivel de transparencia y justicia electoral que usted desde el CNE debería garantizar”. El nuevo jefe de la OEA también se atrevió a condenar el asesinato de un líder opositor, lo cual generó la inmediata y sofisticada reacción del estadista venezolano: “Almagro es un cerdo, con el perdón de los cerdos”.

Las puercas  denuncias de Almagro personifican el deterioro del favorecido ambiente internacional del que ha disfrutado durante 15 años el Gobierno de Venezuela. A todo esto, Cristina Fernández de Kirchner está fuera y Dilma Rousseff se bambolea. Los Castro están haciendo amigos hasta en USA –lo ven venir-. Ahora, les queda Pi, el jefe de Podemos,  que  mucho me temo, pero se cortará la coleta. El petróleo está a precios del agua y en Venezuela la inflación, la devaluación de la moneda y los asesinatos baten récords mundiales.


Suerte del gorila que ya ha salido para Venezuela, Zapatero, en su defensa. A derramar hasta la última gota de su sangre en defensa de la revolución bolivariana.  

domingo, 29 de noviembre de 2015

PI y Albert Riera, dos energúmenos que avergüenzan a España. Kant.


Albert Rivera y Pablo Iglesias protagonizaron un debate en TV de los que avergüenzan político, mucho más si este para de energúmenos son candidatos a la presidencia de Gobierno.   La polémica llegó cuando, en el turno de preguntas, un joven que asistía a la charla le preguntó a los conferenciantes que libro recomendarían a la opinión pública.

Iglesias confundió 'Crítica de la razón pura' con 'Ética de la razón pura' y Rivera admitió no haber leído a Kant.  Después de la pregunta de un joven sobre qué libros recomendarían a los españoles, Pablo Iglesias, líder de la formación Podemos, ha hecho hincapié en la importancia de filósofos como Immanuel Kant y no sabe ni el  título de un libro.

Sin embargo, el juego llegó cuando ha recomendado el título 'Ética de la razón pura' en lugar de la verdadera obra: 'Crítica de la razón pura'.

PI, animal de bellota, Se llama “idealismo” a la teoría del conocimiento en función de la idea global y que defiende el conocimiento tal como son en sí, además de que sea el sujeto quien construya, al menos en parte, al objeto. Y “trascendental” al conocimiento independiente de la experiencia.

Todo ha de ser basado en el conocimiento de  las  ideas que van más allá de la experiencia. Como personas conocemos lo dado en el espacio y en el tiempo, es decir, el fenómeno; pero no conocemos en noúmeno, es decir, la esencia en sí. Por tanto nuestro conocimiento está limitado al mundo de las intuiciones sensibles sin postulaciones-.

De todo lo que cae fuera del espacio y resulta imposible de alcanzar. al conocimiento. Kant hace una triple crítica a las ciencias, mal llamadas (que él dice), que se ocupan del estudio del alma, del mundo y de Dios porque no tienen una base empírica y caen constantemente en contradicciones.

En definitiva se quisieron pasar de sabihondos y, como siempre, la cagaron, 


sábado, 28 de noviembre de 2015

Analítica y radiografía a PI, jefe de Podemos. ¿chavista o yihadista?

Antonio Elorza, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y director del departamento de Iglesias. y director del departamento de Iglesias.

La crisis económica ha sido la estructura de oportunidad en cuyo marco han surgido los nuevos movimientos sociopolíticos. En un caso (Syriza de Tsipras en Grecia), por agrupamiento de una izquierda antes fragmentada; en los otros dos (Movimiento 5 Estrellas del italiano Beppe Grillo, y Podemos, liderado por Pablo Iglesias, PI por sus siglas en bolivariano), desde una radical novedad en medios y mensaje. La estructura de oportunidad puede compararse a un vacío en la vida política, en circunstancias como las actuales de creciente malestar económico y descrédito de los actores políticos tradicionales, que alcanza al propio régimen constitucional.

A Pablo Iglesias (PI), le repugna la democracia como procedimiento, pero no para de invocarla

El espacio político tolera mal el vacío, de manera que para cubrirlo surgen las respuestas, a veces con una mezcla de acción insurreccional y populismo —por algo Chávez es un héroe para Podemos—, otras fundiendo mediante la violencia el carácter antisistémico en lo político con la conservación del orden social. No faltan nunca la visión maniquea de la realidad, la designación consiguiente de un círculo de los enemigos, el componente violento —verbal y/o físico—, la apelación directa al pueblo o a “los ciudadanos”, el menosprecio de la democracia representativa y la modernidad en la comunicación, salpicada de gestos demagógicos.

Hay una diferencia sustancial entre 5 Estrellas y Podemos. Basado en el blog y en las explosiones retóricas de Beppe Grillo, con su discurso de descalificación frente a “las dos castas”, a Europa y a lo que se le ponga por delante, 5 Estrellas eligió una estrategia de ataque frontal, visible en todo momento. En la vertiente opuesta, sin renunciar a una actitud de enfrentamiento con “la casta”, ni a la visibilidad, Podemos intenta conquistar áreas sucesivas del mercado político, y para ello el radicalismo verbal se encuentra acompañado de la simulación. Según P. I. ilustró por medio de una elegante metáfora, se folla desnudo, pero para ligar hay que vestirse. De hecho, propone más un disfraz que un traje, por lo que él mismo aclara al citar como ejemplo la actitud de Lenin en 1917, hablando de paz y no de revolución para lograr un máximo respaldo a su acción revolucionaria.

Ya sucedió ya con el programa electoral, a  PI  le repugna la democracia como procedimiento; contra ella, lancemos tuercas (título de su espacio en Tele K). Sin embargo, el programa rebosa de la palabra “democracia” como seña de identidad; sus propuestas serían la verdadera democracia. No conviene asustar. Al ocuparse luego del tema, habla de “reformar la Constitución”, solo que al explicarlo su contenido es el proceso constituyente, de raíz chavista. Del mismo modo que su soflama contra la prensa de los millonarios, de apariencia ultrademocrática, invoca bajo cuerda una “regulación” del Gobierno, realmente existente bajo Maduro y Correa y contraria a la libertad.

Ahí está su resuelto apoyo, más que a la autodeterminación, a la independencia de Cataluña y Euskadi, en la línea del “clase contra clase” de los años treinta, por ser procesos que contribuyen a la destrucción del Estado “de la oligarquía”. Hacia la opinión pública, conviene envolverlo en una empalagosa declaración sentimental de apego a España, seguida de un respeto “democrático” al derecho a decidir.

La cosa cambia si P I habla en una herriko taberna, ante quienes juzga auténticos representantes del pueblo vasco. El amor encuentra allí otro destinatario: lo mantendrá “cuando os vayáis…”, dice con ternura a los asistentes. Nada tiene de extraño, pues, su apoyo a Herrira, a los presos etarras, o a las negociaciones con ETA, lo cual es tan significativo como legal. La herriko taberna se convierte además en el espacio adecuado para contar una historia de la España democrática al modo abertzale y para progres a la violeta: el régimen de 1977 solo sería “una metamorfosis del franquismo”, la Constitución fue pacto de élites y excluye al “pueblo”, “un papelito”.

Nos movemos, pues, en el terreno de un engaño consciente, pues una cosa es la propuesta abierta y otra la intención real, de acuerdo con la máxima de P. I.: lo importante es ganar. De momento, toca inscribirse en el espacio de una izquierda intransigente, sin más aristas, para absorber a IU y preparar la OPA contra el PSOE. El supuesto de fondo es la necesaria latinoamericación de la política del Sur de Europa, con el ejemplo de los regímenes autoritarios y populistas. No importa que Venezuela sea un caos económico y que aquí no tengamos petróleo a 100 dólares para sostener el tinglado.

En esa dirección no hay crítica: el polo del bien abarca para nuestro hombre a todo país antiimperialista, incluido el Irán de los ayatolás, hasta Corea del Norte. Lo suyo no es la crítica del marxismo soviético ni de sus secuelas.

Antes de ponerse la máscara poselectoral, su ideario es claro. Antieuropeismo y antiimperialismo primario, con apoyo a cualquier tirano por el solo hecho de ser antiyanqui; adhesión a un patrón chavista que acepta la forma democrática vaciándola de contenido mediante la satanización y el ataque constante a la oposición, sin división de poderes, más el monopolio parcial de los medios; todo en busca del poder vitalicio del líder (“Chaves inmortal”). ¿Por qué extrañarse de la calificación de antisistema? Y algo peor si añadimos el exterminio del adversario. Ahí está el elogio de PI a la guillotina —“acontecimiento fundador de la democracia”— y a Robespierre, por aquello de que castigar al opresor es clemencia y perdonarle, barbarie. “¡Qué actual la reflexión de ese gran revolucionario!”, concluye.

El doble lenguaje permite a PI esconder lo que está al otro lado del espejo. Aquí entra en juego la auténtica revolución de Podemos, materializada en la comunicación política, desde la utilización constante de la videocracia, al desarrollo de la técnica de acceso y control del poder mediante la Red. No estamos ante la democracia líquida de los partidos piratas. Beppe Grillo y Casaleggio marcaron otra vía, que ahora sigue Podemos. Quedan configurados dos niveles de poder, el de la política local donde los meet-ups funcionan con autonomía y satisfacen la exigencia participativa, y el nivel central, donde los mecanismos de comunicación y elaboración de decisiones, como se ha visto en Italia, conjugan cohesión interna y dirección monolítica de Grillo. Contra lo previsto, las disidencias fueron rápidamente cercenadas, como aquí el brote de la Asamblea de Madrid. Los tuits resultan óptimos para machacar al adversario, mientras ningún grupo interno tiene capacidad para contrarrestar los mandatos del centro.

Sin duda PI y Errejón lograrán lo que una socióloga italiana llama el “centralismo cibercrático”, colocando el uso masivo de la Red, una ilusión de democracia directa, bajo dirección leninista. Solo falta que el PSOE permanezca anquilosado para que P I prosiga su ascenso.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Fallece Esperanza Guisán Seijas, catedrática emérita de Ética de la USC








Fue presidenta de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Utilitaristas y dirigió la revista «Telos», sobre esta doctrina contemporánea

María Esperanza Guisán Seijas, catedrática de Ética de la Universidade de Santiago  a los 75 años de edad. Destacada especialista en la doctrina filosófica del utilitarismo, sobre todo en el ámbito cultural iberoamericano, desarrolló un extenso trabajo en las áreas de la ética o filosofía moral, así como en la filosofía política. Hace cinco años fue nombrada catedrática emérita por la USC. Nacida en A Coruña, Esperanza Guisán residió en Santiago desde mediados de los 70, cuando empezó a ejercer como profesora de filosofía. Fue presidenta de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Utilitaristas y dirigió la revista Telos, sobre esta doctrina contemporánea. Madre de dos hijas, será incinerada mañana tras un acto a las 12 horas en el tanatorio compostelano de Boisaca.
En este blog escribía, entre otros artículos: 

Una vida con pena no vale la pena. Eutanasia y derechos inalienables.

Los socialistas han perdido votos y afiliados porque han dejado de ser socialistas.Mañana ampliaremos la noticia. Su conversación se convertía en poesía.


“¿Qué le parece más importante, la ética o la religión?”. Con su habitual desparpajo y contundencia, dejó caer la siguiente respuesta: “He recorrido bastantes países pertenecientes a diversas culturas; en ninguno de ellos me preguntaron por mi religión, pero en ninguno de esos lugares me permitieron robar, matar, mentir o cometer actos deshonestos”.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Rajoy, alienado de la UE y aliado pasivo del Yihadismo.


¿Qué firman?
Occidente solo mira su ombligo, ya convirtió este pasaje de la historia en un wéstern de buenos y malos. Como si el maniqueísmo impostado y egoísta fuese la única forma que tenemos para legitimar nuestros derechos, nuestro modo de vivir y la calculada ambigüedad de un universo de valores que, para adaptarse a la libre interpretación de cada cual, está dejando de funcionar como la columna vertebral de nuestras sociedades. Por eso no nos damos cuenta de que cuanta más estopa arreamos, más penetrados quedamos por los fundamentalismos que decimos combatir y de los solo tratamos de expoliar sus riquezas naturales. Caso de España 11-M

Primero París, después, Mali; al poco, Túnez y la Turquía matona. Algunos países europeos se unen a Putin y Hollande para convertir al tirano -pero imprescindible- Al Asad en la dovela imprescindible de la paz, y que la OTAN no consigue formar un criterio común sobre las consecuencias no queridas de este torbellino y sobre la forma en la que debería afrontarse este conflicto desde la política, la cooperación y el derecho. Alguien está acelerando la espiral de la guerra de forma intencionada. 

¿Qué que hablan? Disfruta de tu mayoría
Con los jefes de Gobierno europeo, siempre pasa lo mismo: que una sociedad opulenta, que deja de construir su identidad común y los principios que explican y garantizan su existencia, no percibe las fisuras que se van abriendo en sus estructuras. Y lejos de poner en orden nuestra casa, seguimos convencidos de que todo lo bueno está dentro y todo lo malo fuera, mientras pugnamos por convertir nuestras patrias en islas de bienestar y en castillos inexpugnables. Así cayó Roma, aunque los romanos creyeron que la habían derrumbado los bárbaros. Así cayeron también los imperios modernos -el español, el francés y el británico- aunque los dirigentes de cada etapa creían que los aniquilaban los corsarios ingleses y el liberalismo criollo, la armada inglesa y el Congreso de Viena, o las guerras mundiales y la ONU. Porque la dura realidad es que todos esos imperios se agrietaron por dentro antes de que llegasen las brigadas de demolición. No me extraña que en la UE haya crisis económica y de buenos pensamientos. 


Mayor prueba de  la UE está agrietada es que no sabe defenderse y se estorban entre ellos. Que siempre que se ve en peligro regresa a los Estados y desconfía de su unidad. Y que, lejos de hacerse firme en la paz, la democracia y la solidaridad, acaba entregando su futuro a los himnos y las banderas. Europa no tiene líderes porque no tiene un pensamiento político común. Y si seguimos así volveremos a las andadas. Porque los grandes proyectos que se hicieron por aquí nunca sucumbieron al empuje de los elefantes, sino a las picaduras traidoras de los mosquitos. Zapatero, perdón Rajoy es un mosquito con gafas al que su demencia pone en cuestión la integridad física de los españoles,

El amor nunca pasa de moda. Pasado, cierto; presente, injusto y futuro, bélico.

Desde el instante mismo en que nacemos, todos estamos en tiempo de. De igual manera que los individuos, las sociedades se articulan en torno a tres categorías temporales: pasado-presente-futuro. Casi en el otro extremo del arco de la vida, los adolescentes suelen sentirse invadidos por una intensa alegría cuando reciben el más insignificante de los halagos. En medio, las diferentes edades componen una variada paleta de colores en cada uno de los cuales encontramos una diferente tonalidad (esto es, una manera propia de reaccionar ante cuanto de bueno nos va ocurriendo) de lo que acaso podría denominarse un color universal. Con todo, valdrá la pena no perder de vista los dos primeros ejemplos. Porque en su exageración —y en su contraste— ilustran sobre la eficaz presencia en todos nosotros de un mecanismo, de un dispositivo estructural, con el que administramos nuestras expectativas, deseos y horizontes de futuro en general.

Sin duda se  equivocarían totalmente, a mi juicio, quienes redujeran todas las diferencias a una dimensión meramente cuantitativa, como si los cambios que, con la edad, se van produciendo en las referidas actitudes de los individuos tan solo estuvieran en función del volumen de tiempo vital disponible por parte de cada uno. No quiero rebajar, quede claro, la importancia de ese dato. Pero la misma es más subjetiva que objetiva: desde un punto de vista material es obvio que todos estamos en tiempo de descuento desde el instante mismo en que nacemos. Intento explicar, pues, de lo que creo que se trata.

Llega un momento de variable ubicación según las circunstancias de cada cual, en el que las personas tienden a dejar de hablar de su vida o de la vida en general como una totalidad, como un ámbito abierto, indefinido -cosa que hacían de manera paradigmática cuando, pongamos por caso, se referían a la vida que tengo por delante para pasar a utilizar una expresión de apariencia sólo un poco diferente, pero de contenido sustancialmente distinto: lo que me quede de vida. El detonante del cambio puede ser de diversa naturaleza: un severo quebranto de salud, el traspaso de una fecha simbólica, el abandono del mundo laboral, la pérdida de un ser querido... En todo caso, lo importante no son tanto esas realidades en sí mismas (todo el mundo se jubila, a mucha gente le toca celebrar un cumpleaños con una cifra cargada socialmente de fuertes connotaciones negativas, constituyen legión aquellos a los que el cuerpo ha dado un serio aviso, no hay forma humana de evitar los duelos simbólicos o reales por las personas a las que perdemos para siempre de una u otra manera, etcétera) como la interpretación que de ellas hacemos y, en consecuencia, la forma en que nos sentimos movidos a reaccionar.

François Hartog - historiador francés- ha propuesto, para referirse al ámbito general de la historia, una categoría, la de régimen de historicidad, que tal vez podría resultarnos de utilidad para lo que estamos intentando plantear aquí. Un régimen de historicidad es el modo particular en que se articulan las tres categorías temporales: pasado-presente-futuro. Es la manera de construir el tiempo que tiene cada sociedad según sea la preponderancia de una de estas categorías por encima de las otras (sería esto lo que organizaría la experiencia del tiempo). Pues bien, no resultaría demasiado aventurado afirmar, con todas las puntualizaciones y matices que hagan falta, que lo que vale para una sociedad vale también para los individuos, y que en la conciencia de estos resuena, de manera inevitable, la forma en la que la época que les ha tocado vivir tematiza la temporalidad.

El presentimiento es lo característico del mundo actual. El presente es “caníbal”, lo devora todo. A este respecto, lo característico del régimen de historicidad de las sociedades contemporáneas es su presentismo. El dominio del presente sobre el resto de categorías temporales es tan poderoso que a este presentismo actual Hartog ha resuelto denominarlo “caníbal”. En efecto, el presente ha terminado por devorarlo todo. El pasado es visto como un país exótico, de esos a los que, si se mantuviera la costumbre (no estoy al tanto), irían de viaje de novios los recién casados para asombrarse ante sus rarezas y curiosidades, pero al que en ningún caso visitarían como una realidad con la que identificarse ni, menos aún, de la que aprender. ¿Y qué decir del futuro, del que, desde que la cultura punkie lo diera por muerto (no future) no ha hecho sino acrecentar su condición de tiempo de amenazas, cuando no directamente de catástrofes, y del que, por tanto, conviene mantenerse alejado o, de ser posible, retardar al máximo su llegada?

El conjunto de cosas que conforman la resonancia de este esquema en torno a la conciencia de los individuos resultan demoledores, como tenemos sobrada ocasión de comprobar a diario. Pero tanto las evocaciones más gratas o reconfortantes como los más positivos anuncios o promesas adquieren, ineludiblemente, su correspondiente carácter sobre el trasfondo de una visión de lo pasado y de lo venidero que los activa y carga de sentido. A fin de cuentas, ¿cómo entender la satisfacción de quien cree haber llevado a cabo lo correcto sino como la adecuación de esto al plan de vida que al propio sujeto le parece deseable? Y, cuando miramos hacia adelante, ¿qué es lo que provoca que nos colme de ilusión una determinada buena noticia sino el hecho de que la consideramos como síntoma, indicio o indicador de un futuro mejor, tal vez repleto de éxitos de todo tipo o incluso rebosante de felicidad.

El amor posee una capacidad de revelación: derrama luz sobre el tiempo de quien lo vive. Esta es la principal razón por la que el amor haya acabado siendo tan disfuncional en esta época. Porque, siguiendo con la simetría temporal, por una parte, el amor impugna la obsolescencia del pasado que intenta imponer por decreto el presentismo (una de las primeras tareas a las que, casi sistemáticamente, se aplican los enamorados es a la de elaborar el relato de cuándo se conocieron, esforzándose por no considerar ese momento como una contingencia sin valor, sino como lo más parecido a un designio, cuando no a un destino). Pero, por otra, el amor se proyecta hacia el futuro con una fuerza, con una energía, desmesuradas, casi inhumanas (de hecho, la vocación de eternidad, la incapacidad del enamorado de ni tan siquiera imaginar el final de su amor, así como el consiguiente te querré siempre, resultan consustanciales a la experiencia amorosa). En ese sentido, bien podría afirmarse —no sin cierta audacia categorial, hay que admitirlo— que en último término el amor constituye un específico régimen de historicidad individual, una particular manera, alternativa al antes mencionado canibalismo del presente, de organizar los tiempos del alma humana.

Para remediar la abrasiva esterilidad del presentismo se hace patente en múltiples momentos. Así, por poner un ejemplo, el sexo será mero alivio —apresurado desahogo— o privilegiada oportunidad de tocar el cielo con las manos en función del marco global de sentido (o sinsentido) en el que se le inscriba (a fin de cuentas, ¿no era de esto de lo que trataba la tan denostada —acaso en exceso—Nymphomaniac, de Lars von Trier?). Pero tal vez cuando dicha esterilidad se hace, si cabe, más evidente es cuando se proyecta sobre el pasado. Recuerdo, con una sensación en el linde con la vergüenza ajena, la atrevida insolencia, la temeraria pretenciosidad con la que aquel joven filósofo comentaba hace algún tiempo el consuelo que algunas personas encuentran en la evocación de la felicidad pretérita. Refiriéndose a la balsámica frase “que me quiten lo bailao”escribía, muy suelto, el pensador en ciernes: “Infelices. Nada se le puede quitar al que nada tiene”. Infeliz quien fue capaz de escribir algo así, pienso yo ahora. El presentismo que, probablemente sin saberlo, el tal filósofo representaba se empeñaba en negar una evidencia, la de que nada consigue derrotar a la alegría por la vida vivida.

Por cierto, el que ha amado profunda e intensamente deja un rastro, imborrable, de amor tras de sí. Y esa alegría por lo sentido puede con todo (incluso con la muerte, ante la que no agacha la cabeza). Esto es lo que significa, en definitiva, que el amor posee una inmensa capacidad de revelación: que, frente a la triste inanidad y la perplejidad sin remedio de aquel que se consume en la infatigable fugacidad de su presente, el amor derrama luz y verdad sobre el entero tiempo de quien lo vive (e incluso un poco más allá).