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miércoles, 16 de agosto de 2017

Y ya son 40 años sin el rey del rock. Elvis,, Elvis Presley

Elvis Presley durante una actuación en Milwaukee (Wisconsin, EEUU) en abril de 1977, cuatro meses antes de su fallecimiento. FOTO: GETTY. VÍDEO: ATLAS
El 16 de agosto de 1977, la muerte de Elvis Presley, de 42 años, estremeció el mundo. Miles de seguidores se agolparon en su mansión Graceland, en Memphis (EE UU), mientras las líneas telefónicas se colapsaban en la ciudad y las floristerías se quedaban sin género. Muchas emisoras del planeta dedicaron los siguientes días a pinchar nada más que su música. Aunque en cierto modo esperada, era como si nadie diera crédito a la desaparición de esta suerte de hijo predilecto a quien habían visto convertirse en la primera estrella del rock and roll (y uno de los mayores personajes del siglo XX) y desmoronarse. El New York Times tituló lacónicamente “Muere Elvis Presley: el cantante de rock tenía 42 años”. “Ha muerto Elvis Presley”, 
Durante sus últimos años de vida, Elvis estuvo rodeado por un séquito de familiares, colegas, guardaespaldas y asistentes, entre los que había celos y rencillas por acaparar sus atenciones y regalos
Los últimos cuatro años en la vida de Elvis -más o menos desde que su divorcio de Priscilla se hizo efectivo, en octubre de 1973- habían sido una constante caída libre. Estaba descontrolado, perdido en su propia burbuja. Como describe con detalle Peter Guralnick en Elvis Presley: la destrucción del hombre (el segundo de los volúmenes de su biografía, editada en 1999 y en España en 2008), cuando no se encontraba inmerso en una de sus constantes giras o derrochando dinero en joyas y coches para sus amigos, se quedaba encerrado en su habitación, durmiendo o leyendo libros de numerología y espiritualidad. Vivía rodeado de un séquito de familiares, colegas, guardaespaldas y asistentes -muchos de los cuales formaban parte de la conocida como Memphis Mafia-, entre los que había celos y rencillas por acaparar sus atenciones y regalos.
Las ventas de sus discos habían descendido alarmantemente. Cuando su implacable mánager, el Coronel Tom Parker, conseguía meterlo en un estudio, era fácil que al cabo de uno o dos días diera la espantada. Prefería alardear de sus conocimientos de kárate. Para cumplir sus obligaciones con su discográfica, RCA, en 1974 llegó a publicarse un incongruente disco con fragmentos de las charlas que soltaba en los conciertos (Having fun with Elvis on stage).
Elvis durante una reunión con Coronel Tom Parker, su implacable mánager, en 1956.
Elvis durante una reunión con Coronel Tom Parker, su implacable mánager, en 1956. GETTY
Parker lo sacaba de gira incesantemente, y varias veces al año recalaba en el hotel Hilton de Las Vegas para actuar durante 10 o 15 días en dos pases diarios. Las millonarias deudas de juego del coronel en el casino de dicho hotel se contaban entre las razones. A Elvis también empezaba a faltarle liquidez: había tenido que hipotecar Graceland. Los conciertos eran cada vez más penosos. Las críticas, feroces, se debatían entre la pena y la rabia. Escribían que estaba gordo, adormilado, ido, que no vocalizaba, que tartamudeaba, que olvidaba las letras de las canciones o simplemente las cambiaba de modo grotesco. Se comportaba erráticamente: lo mismo hacía una exhibición de kárate en mitad del show que iniciaba una guerra de pistolas de agua con sus coristas.
Tras su separación de Priscilla, había encadenado varias novias, con las que, al parecer, prefería mantener una relación infantil, incluso mística, que sexual
Efectivamente, tenía sobrepeso. Era solo uno de sus problemas de salud. En los últimos tiempos habían empeorado sus problemas intestinales y su hipertensión y padecía principio de glaucoma. Le habían detectado el hígado graso. Solo por mencionar algunos de sus males físicos. Sus altibajos emocionales eran desconcertantes. Para combatirlos, y para poder conciliar el sueño, tomaba cantidades ingentes de sedantes, analgésicos y estimulantes. Su biógrafo Guralnick sugiere que esos cócteles habían inflamado su intestino y, por tanto, agravaban su estreñimiento crónico. Había sido hospitalizado en varias ocasiones por sobredosis.
Tres cosas preocupaban especialmente a Elvis en los días anteriores a su muerte. Elvis, what happened? (Elvis, ¿qué pasó?), un libro escrito por dos exguardaespaldas, se había publicado hacía solo unas semanas y aireaba crudamente sus miserias. Tras su separación de Priscilla, había encadenado (y solapado) varias novias, con las que, al parecer, prefería mantener una relación infantil, incluso mística, que sexual. Aunque le había regalado un anillo de compromiso, su última conquista, Ginger Alden, de 20 años, no terminaba de implicarse. Era reticente a salir de gira con él. Por otra parte, el mismo día 16 Presley debía iniciar un nuevo tour, el sexto de ese año.
Elvis junto a su novia Ginger Alden, la última persona que lo vio con vida, en Hawaii en marzo de 1977.
Elvis junto a su novia Ginger Alden, la última persona que lo vio con vida, en Hawaii en marzo de 1977.GETTY
El 15 de agosto, siguiendo el relato en el que coinciden las biografías, Elvis se levantó de la cama a las cuatro de la tarde. En la casa estaba su hija Lisa Marie, de 9 años, que había llegado el 31 de julio para pasar dos semanas. A las 11 de la noche, Ginger y algunos de “los chicos” acompañaron a Elvis a una cita con el dentista, el doctor Lester Hofman. Presley funcionaba con los horarios vueltos del revés. Hofman le realizó una limpieza bucal (también a Ginger) y le empastó un par de pequeñas caries. La comitiva regresó a Graceland pasada la medianoche.
Ya en su dormitorio, hizo un intento más por convencer a Ginger de que se sumara a la gira que debía comenzar al día siguiente, pero ella se negó. A las dos, telefoneó a su médico de confianza, el doctor George Nichopoulos (o doctor Nick, como Elvis lo llamaba), quejándose de que uno de los empastes le dolía. Raudo, el doctor Nick le hizo varias recetas, que uno de los chicos recogió.
El guardaespaldas Al Strada Intentó reanimar al músico sin éxito. Cuando llegaron los enfermeros había siete u ocho personas histéricas rodeando el cuerpo. Vernon, el padre de Elvis, y Lisa Marie, la única hija del Rey, lloraban amargamente por las esquinas
A las cuatro de la madrugada levantó a dos de sus amigos de la cama (algunos vivían en caravanas en la finca) porque quería jugar al frontón, a pesar de que lloviznaba. Luego tocó un poco el piano en la sala de relax, y poco después llegó el recadero con tres bolsas de medicamentos: un amplio surtido de depresivos y placebos que normalmente permitían a Elvis dormir varias horas seguidas. Le entregaron los paquetes a intervalos, y cuando le dieron el último, a primera hora de la mañana, seguía despierto.
A las ocho, se levantó de la cama. “Me voy al baño a leer”, dijo a Ginger. En las memorias que esta publicó en 2014 (Elvis and Ginger), precisa que ella respondió: “Ok, pero no te quedes dormido”.
En el libro The death of Elvis (1991), de Charles C. Thomson y James P. Cole, el investigador médico del condado, Dan Warlick, encargado de inspeccionar la escena del fallecimiento, describe el cuarto de baño como una gran habitación que contaba con un auténtico trono de color negro, una pantalla de televisión frente a la taza, dos teléfonos, un interfono, varios sillones alrededor y una ducha circular de tres metros de diámetro con una cómoda silla de vinilo en el centro.
Hacia las dos de la tarde, Ginger se despertó e hizo una llamada rutinaria a su madre (que parecía más interesada en emparentarse con Elvis que ella misma). Cuando su madre le preguntó por Elvis, Ginger se dio cuenta de que él debía de seguir en el cuarto de baño, lo que no era normal porque habían transcurrido horas desde que se levantase. Preocupada, entró, y se encontró a Elvis “tumbado en el suelo, con los pantalones de pijama dorados bajados hasta los tobillos y el rostro enterrado en un charco de vómito sobre la mullida moqueta”, escribe Gurelnick. En Graceland se desató la locura.
Elvis Presley y su séquito -conocido como la Memphis Mafia- muestran las insignias que acaban de recibir del sheriff Nixon en Graceland, mansión del músico, en 1970. De izquierda a derecha en la fila de atrás, Billy Smith, el ex sheriff Bill Morris, Lamar Fike, Jerry Schilling, el sheriff Roy Nixon, Vernon Presley (padre de Elvis), Charlie Hodge, Sonny West, George Klein, Marty Lacker. En primera fila, de izquierda a derecha, el doctor George Nichopoulos (médico de confianza de Presley), Elvis y el actor Red West.
Elvis Presley y su séquito -conocido como la Memphis Mafia- muestran las insignias que acaban de recibir del sheriff Nixon en Graceland, mansión del músico, en 1970. De izquierda a derecha en la fila de atrás, Billy Smith, el ex sheriff Bill Morris, Lamar Fike, Jerry Schilling, el sheriff Roy Nixon, Vernon Presley (padre de Elvis), Charlie Hodge, Sonny West, George Klein, Marty Lacker. En primera fila, de izquierda a derecha, el doctor George Nichopoulos (médico de confianza de Presley), Elvis y el actor Red West.GETTY
El guardaespaldas Al Strada fue el primero que acudió a la llamada de auxilio de Ginger. Intentó reanimarlo sin éxito. Cuando llegaron los enfermeros había siete u ocho personas histéricas rodeando el cuerpo. Vernon, el padre de Elvis, y Lisa Marie, la única hija del Rey, lloraban amargamente por las esquinas. A preguntas de los sanitarios, Strada dio por sentado que Elvis “había sufrido una sobredosis”.
El entorno de Elvis sugirió a Ginger que no era necesario revelar el libro que Elvis tenía en las manos cuando sufrió el ataque, pero en The death of Elvis ella explica que se trataba de un volumen con ilustraciones titulado Sex and the psychicenergy que relacionaba posturas sexuales con signos del horóscopo. El investigador médico, que vio el libro, lo describió como “atrevidamente pornográfico. Hardcore según los estándares de 1977”.
El doctor Nick fue investigado por un tribunal médico por sospechas de sobreprescripción, y se descubrió que solo a lo largo de 1977 había recetado 10.000 dosis de medicamentos a nombre de Elvis Presley
Tras un tumultuoso traslado en ambulancia al hospital Memorial Baptista (con, entre otros, el doctor Nick a bordo, que presa del pánico había estrellado su Mercedes en la verja de la mansión), los médicos de urgencias certificaron el fallecimiento. Sobre las causas de la muerte de Elvis mucho se ha especulado, entre otras razones porque ya desde ese mismo 16 de agosto las informaciones fueron difusas y contradictorias. Para complicar las cosas, los amigos de Elvis, que desde hacía tiempo tenían un plan para llevarlo a casa de forma clandestina si sufría una sobredosis fatal estando de gira, pensaron que, dadas las circunstancias, lo mejor era limpiar a conciencia el dormitorio y el baño. Cuando llegó el investigador médico parecía que allí no había pasado nada. No obstante encontró dos jeringuillas usadas en el dormitorio.
Elvis
Maurice Elliott, vicepresidente del hospital, fue el improbable encargado de dar la noticia a la prensa. 15 personas, entre patólogos, forenses, el doctor Nick, policías y guardias de seguridad del centro, estuvieron presentes durante la autopsia, que duró horas. No se halló evidencia de que el corazón hubiera fallado. A las 3:30 de la mañana, cuando aún no se había concluido, Jerry Francisco, examinador médico del condado, anunció que la muerte se había debido a un fallo del corazón a causa de una arritmia cardiaca. Según los autores Thomson y Cole, el jefe de patología del hospital, Eric Muirhead, se mostró abochornado por la explicación.
El informe forense, recogido por Gurelnick, encontró que, pese a que el corazón no había fallado, lo tenía dilatado, había una cantidad significativa de ateroesclerosis coronaria, el hígado estaba dañado y el intestino grueso presentaba una obturación por materia fecal; era probable que hubiera muerto mientras hacía fuerza en el retrete y no se descartó un shock anafiláctico debido a la codeína suministrada por el dentista, a la cual Presley tenía una leve alergia. El informe del laboratorio encontró 14 medicamentos distintos en el cuerpo de Elvis, 10 de ellos en cantidades importantes. En octubre se reabrió el informe y el doctor Francisco insistió en la teoría del fallo cardiaco por hipertensión, asegurando que ninguna de las drogas había contribuido. En cambio, especialistas consultados entonces por el Commercial Appeal, un periódico de Memphis, consideraban que el supuesto infarto no habría matado por si solo a Elvis.
El 17 de agosto de 1977, los fans de Elvis Presley acudieron en masa a la mansión del músico en Memphis, donde fue encontrado su cuerpo, para despedirse de él.
El 17 de agosto de 1977, los fans de Elvis Presley acudieron en masa a la mansión del músico en Memphis, donde fue encontrado su cuerpo, para despedirse de él. GETTY
El doctor Nick fue investigado por un tribunal médico en 1979 por sospechas de sobreprescripción, y se descubrió que solo a lo largo de 1977 había recetado 10.000 dosis de medicamentos a nombre de Elvis Presley. En su defensa, Nichopoulos alegó que las drogas eran para Elvis y todo su clan. Se le retiró la licencia tres meses. En 1995, perdió la licencia de por vida tras una investigación más minuciosa.
En 1994 se reabrió el caso de la autopsia de Elvis. “No hay nada que apunte a una muerte por drogas”, concluyó. “En realidad, todo apunta a un repentino y violento ataque al corazón”. En 2010, el doctor Nick echó más leña al fuego, declarando que, aunque en su momento no lo supo ver, la causa de la muerte habría sido el estreñimiento crónico, lo que explicaría también su vientre hinchado en sus últimos años.
Dimes, diretes, controversias y teorías conspiratorias (no olvidemos que algunos aseguran que sigue vivo) que no han terminado de resolverse 40 años después, pero que de ningún modo han atenuado la grandeza de Elvis, el rey eterno del rock and roll.
Priscilla Presley recuerda a Elvis 40 años después de su muerte
En el momento en que sus caminos se cruzaron, la estrella estaba atravesando un momento muy complicado a nivel personal después del fallecimiento de su madre, Gladys, y de su traslado a Alemania para servir en el ejército tras completar su entrenamiento militar; esas fueron circunstancias que, desde el punto de vista de Priscilla, le permitió conocer a un Elvis más humano en lugar de a una celebridad con aires de grandeza.

"Lo más probable es que lo conociera en su momento más vulnerable. Acababa de perder a su madre y, por supuesto, también acababan de reclutarlo, lo que podía llegar a resultar devastador en el pico de su carrera", aseguró.

Hace cuatro décadas, en un día como hoy, Elvis fallecía a los 42 años consecuencia de un paro cardíaco provocado por tantos años de excesos. Su exesposa está convencida de que, incluso de haber sobrevivido a aquella noche, el mítico cantante jamás habría sido capaz de rehabilitarse y llevar una vida feliz

Esta frase atribuida a Elvis Presley y desmentida en repetidas ocasiones, primero por él y después por los historiadores, le valió al rey del rock and roll el rechazo y el veto temporal a su música y su cine en México.
Ahora que se cumplen 40 años de su muerte, recordamos un episodio poco conocido de la vida de un hombre del que se ha escrito mucho.
La sorprendente fortuna que Elvis Presley sigue generando a 40 años de su muerte
¿Qué pasó exactamente?

Fulgurante ascenso de una estrella

A mediados de la década de 1950, la popularidad de Elvis Presley en Estados Unidos pasaba por su mejor momento.
Elvis PresleyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionElvis Presley fue uno de los artistas estadounidenses más populares del siglo XX, un ícono cultural conocido ampliamente por su nombre de pila.
No podemos decir lo mismo del otro lado de la frontera: justo entonces México entró en un período de rechazo a la estrella.
"En 1957 se corrió el rumor de que Elvis dijo, en una entrevista, que prefería besar o casarse con tres mujeres negras antes que con una mexicana", explica desde Ciudad de México el periodista de BBC Mundo, Alberto Nájar.
"En México existía una campaña fuerte contra el rock y los rockeros, y el rumor desató una campaña de linchamiento en los periódicos y la radio", añade.

Campaña contra el rock

El periodista Raúl de la Rosa, testigo directo de aquella época, coincide en que es imprescindible tener en cuenta el contexto en que se produjeron los hechos.
"Era mediados de los años 50 y el fenómeno del pandillerismo juvenil empezaba a darse en la clase media", le contó De la Rosa a BBC Mundo.
Elvis Presley en Las VegasDerechos de autor de la imagenGOOGLE
Image captionMúsico, compositor, cantautor y actor, Elvis revolucionó al público con sus movimientos de cadera y fue uno de los creadores del rockabilly junto al guitarrista Scotty Moore y el contrabajista Bill Black.
"La prensa, en medio de una mentalidad conservadora, empezó a decir que el rock and roll era una muestra de la degeneración moral".
Eran tiempos de censura en los que la "Liga de la Decencia" clasificaba las películas y decidía lo que se podía ver y lo que no.
Para este grupo tradicional, el rock and roll que escuchaban los jóvenes no era música sino ruido.
Esa campaña despiadada contra el rock and roll coincidió con el auge de Elvis Presley, quien además de representar una "música diabólica" escandalizaba a los más puritanos con sus sensuales movimientos de cadera.
En ese contexto, la supuesta frase despectiva de Elvis hacia las mexicanas cayó como un regalo para los llamados defensores de la decencia.
Frank Sinatra y Elvis PreleyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionElvis Presley encarnaba para los censores la maldad que tanto temían.

La frase de la discordia

El columnista especializado en cotilleos Federico de León fue quien en 1957 escribió que el cantante le dijo en una entrevista: "Prefiero besar a tres chicas negras que a una mexicana".
La emisora Radio Éxitos difundió el reportaje y estalló el escándalo. Se quemaron sus discos y las cadenas de radio vetaron sus canciones.
Diarios sensacionalistas de Tijuana calificaron a Elvis como racista y homosexual.
Pocos días después, el mismo columnista citó a una mujer mexicana que dijo: "Prefiero besar a tres perros que a Elvis Presley".
El cantante envió un comunicado de prensa para aclarar el malentendido pero fue en vano.
Tumba de Elvis Presley en Memphis, Estados Unidos.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionCuarenta años después de su muerte, Elvis Presely es recordado por todos sus fans.

El segundo golpe

Antes de que las aguas pudieran volver a su cauce, el desencuentro entre México y Elvis se agravó con el estreno mexicano de la película King Creole en mayo de 1959.
Los ánimos se exaltaron cuando el cine Las Américas, de Ciudad de México, advirtió que la película era "sólo para adultos".
Cientos de jóvenes entraron en el cine y se produjeron disturbios que dejaron varios heridos.
"Yo fui al estreno de la película", relató De la Rosa.
"El cine estaba repleto de jóvenes, todos vestidos de chamarra de cuero, con el pelo engomado y un gran copete, con nuestras motos esperándonos fuera. Éramos los gángsters mexicanos".
El periodista no recuerda los enfrentamientos como algo grave sino más bien como una cosa de jóvenes.
Cartel de la película Fun in AcapulcoDerechos de autor de la imagenIMDB
Image captionLos realizadores de "Fiesta en Acapulco" tuvieron que utilizar a dobles y grabar unas escenas en México y otras en Hollywood y en playas de California.
Las autoridades no tuvieron esa misma visión: vetaron la difusión de las películas de Elvis y le negaron la entrada al país cuando solicitó la visa para filmar Fun in Acapulco (traducida como "Fiesta en Acapulco" o "El ídolo en Acapulco").

¿Y cómo se originó el rumor?

No hay confirmación oficial de cómo surgió la frase que le causó tantos problemas a Elvis pero en lo que sí hay consenso es en que el artista no se expresó en esos términos.
Una de las teorías más fundamentadas aparece en el libro "Refritos de Elvis: el surgimiento de la contracultura mexicana", de Eric Zolov, publicado en 1999.
Elvis PresleyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionElvis siempre negó haber dicho algo peyorativo hacia las mujeres mexicanas.
La versión de Zolov, compartida por otras fuentes, consiste en que un importante político mexicano quiso contratar a Elvis para que diera un concierto privado para su hija adolescente.
Cuentan que le envió un cheque en blanco para que el artista lo rellenara a su antojo, pero Elvis se lo devolvió en blanco.
Según la historia, el político, enojado, inventó que a Elvis no le gustaban las mujeres mexicanas.
Al mismo tiempo, la polémica era positiva para las autoridades en sus esfuerzos por controlar a los jóvenes y frenar la expansión del rock and roll.

Elvis canta en español

Sin embargo, el avance de esta música era irrefrenable y el bloqueo mexicano a Elvis no duró mucho tiempo.
En realidad, el artista es más recordado en México por sus versiones de "Allá en el Rancho Grande" y otras canciones mexicanas que por la controversia del pasado.
Hombres vestidos al estilo rockabillyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionHoy en día, Elvis Presley es muy admirado en México.
El sello BMG Mexico editó en 1999 una serie de álbums con el nombre genérico de "Elvis le canta a México" para celebrar el legado de la leyenda al sur de la frontera.
El episodio de los besos a las mujeres mexicanas quedó así como una anécdota que sirve más para reflejar cómo fue el primer impacto del rock and roll en el México de los años 50 que para retratar al artista.