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martes, 13 de febrero de 2018

La ansiedad y el aburrimiento: pandemia de los jóvenes de nuestro país.

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Cada vez se afianzan más los resultados negativos que inducen al aumento de modo preocupante el número de jóvenes que padecen de aburrimiento, perturbación considerada como una de las más espantosas por las que un joven puede atravesar.

Si les pasáramos a Woody Allen y a Almodóvar datos sobre el fenómeno social del aburrimiento juvenil, reaccionarían con provocación haciéndonos unas de sus compulsivas películas. Aproximadamente desde hace dos décadas ha aumentado de modo preocupante el número de jóvenes que padecen de aburrimiento, perturbación considerada como una de las más espantosas por las que un joven puede atravesar justo en el momento de su vida en el que su corazón y su cabeza circulan a más velocidad que el acelerador de partículas suizo.

Es un hecho constatable por numerosas familias y otras instituciones que una parte no pequeña de nuestros jóvenes postmodernos se aburren y huyen como locos de ese estado que lo reconocen como una desesperación encubierta indeseable. Aburrirse es inaguantable y más en un joven que naturalmente demanda divertirse de modo intenso y constante. Además, estudios psicológicos y sociológicos advierten con fiabilidad alta que un joven aburrido – con respecto a uno no aburrido- se expone con mayor riesgo a desembocar en conductas adictivas nocivas como el consumo de alcohol y estupefacientes, y/o en otras adicciones menos confesadas como el sexo, el juego, el shopping compulsivo, adicciones de internautas (chats, twenti, juegos en red, etc.) Desgraciadamente algunos jóvenes que intentan erróneamente escapar de su tedio a través de estos canales están generando serios problemas familiares y sociales.

Si en una sociedad el conjunto de sus jóvenes se aburre es porque les aburre la misma sociedad que los acoge y agita. Algo grave pasa en esa sociedad, y huele a fracaso institucional porque no se ha sabido presentar de modo atractivo e inteligente una oferta que dé respuesta a las apasionantes inquietudes que afloran en esta etapa crucial de la vida, y que requieren encauzamientos bien estudiados. Si se multiplica el número de jóvenes aburridos o quemados vitalmente que es lo mismo, urge investigar y elaborar un análisis crítico que vaya a las causas de este problema social. Numerosos estudios diagnósticos y de sintomatología hablan de causa-efecto: los jóvenes cuando se aburren buscan más botellas y se emborrachan, se drogan más, consumen y navegan más,…huyen a espacios artificiales, psicodélicos y digitales donde combaten el aburrimiento a través de un hiperentretenimiento que les descontrola y les narcotiza la atención. Pero al margen de los síntomas y yendo más a la raíz ¿cómo se ha podido llegar a esta situación de fragilidad social en el sector juvenil a la que no deberíamos acostumbrarnos? ¿Qué no se ha hecho y qué se ha hecho a lo largo de todo el proceso educativo - familiar–escolar-, para que el producto final sea un joven aburrido al borde de un ataque de nervios? A grandes rasgos propongo la siguiente reflexión.

En primer lugar lo que se observa es que muchos de nuestros jóvenes crecen desde infantes dirigidos por un programa asfixiante y trepidante de tareas y actividades que les corta las alas de su iniciativa y creatividad personales. Se les sobrecarga de recursos técnicos exteriores y múltiples para hacerlos competitivos en el mercado laboral: dos y hasta tres idiomas, artes marciales, fútbol, tenis, academias de música y ballet, ofimática y cibernética, etc. Al mismo tiempo desde temprana edad, y en un entorno familiar presionado por un ambiente social de ocio y consumo se les instruye en la cultura de lo lúdico, facilitándoles el acceso al gran supermercado de la diversión: televisión, videojuegos, playstation, wi, mp3, Ipad, Iphone, móviles, Internet, redes sociales, Portaventura etc. Lógicamente para esta amplia adquisición de productos hace falta mucha pasta, y no es raro que algunos estudios identifiquen el aburrimiento como una enfermedad de los nuevos ricos: los niños ricos e ilustrados son los primeros en aburrirse.

En cualquier caso, nuestros niños viajan hacia la adolescencia y juventud con el sobrepeso de una mochila exterior bien equipada y repleta, pero con la mochila interior estrictamente vacía. Se ha invertido mucho en el hardware y muy poco en software, sintetizándose jóvenes expertos en nuevas tecnologías y en juegos pero inexpertos en desarrollar capacidades interiores. A lo largo de este proceso –quizás sin ser conscientes del alcance de las consecuencias- se les ha proporcionado las bases para que hipertrofien su hombre exterior y atrofien el interior, siendo reemplazada la intimidad por lo que se conoce como extimidad. He aquí el joven aburrido, un joven sin interioridad programado para vivir constantemente con un afán inmoderado de novedades que hace que su mente deambule habitualmente en la dispersión y se desquicie ante el horror vacui, horror a quedarse en blanco y sin nada que hacer. Por eso huyen, y como decía Kierkegaard, aterrizan en una “profundidad superficial o en un hartazgo hambriento”.


Solución valiente y ardua sería promover la cultura de la interioridad. Disminuir el nivel de ruidos y de interferencias, que haga posible a un joven sustraerse para estar a solas. Estando a solas se puede ser consciente y asumir las riendas de la vida personal; en el recogimiento interior puede un joven encontrar el clímax idóneo para hacer lo más humano y apasionante que se le puede ocurrir: pensar, contemplar y leer. Lo dice lúcidamente la filósofa alemana Hannah Arendt: “cuando se deja de pensar, un hombre es sustituible por cualquier otro”, o por cualquier cosa. En definitiva solo el hombre interior que piensa, contempla y lee puede poseerse y por tanto darse al otro, tomarlo en serio, es decir: dialogar. Se conocen muchos jóvenes que con estas instrucciones logran escapar del aburrimiento, porque viajan hacia dentro y desde la atalaya interior cultivan y excitan la función creadora de su potente inteligencia que les hace más libres y perfectos para darse a los demás y divertirse con ellos.

lunes, 12 de febrero de 2018

No quiero añadir años a mi vida, sino dar vida a los años. Gracias, gracias a todospor vuestra felicitación de cumpleaños



La personas tenemos el privilegio de cumplir años y, en cambio, cada vez que pasan más lo ocultamos. Lo otros animales o son jóvenes o son viejos, no pueden ocultarlo.
Cuando le proponen a una mujer de 80 años un viaje de la 3ª edad, dice:  ¡Dice, ni hablar, eso es para viejos¡ En cambio, una de 60 pregunta: ¿Hay discoteca en el hotel que vamos a parar? La edad es un complemento cronológico de la ilusión del concepto de mortalidad o  inmortalidad. 

Vive, deja vivir que los años solo son una pauta limitadora que nos marcan los racionales. ¿Por qué? Porque me lo dijo mi vecina que lo ha probado y le va de bien……….
Si nos vamos atrás en el tiempo, no en los años, observamos que en el siglo XII con 25 años ya eras viejo. Creo que fue Jeal Paul Sartre quien en uno de sus escritos decía: “En la Francia medieval era la mujer quien delataba la vejez del hombre “cacareando” su potencia sexual. En España a principios del siglo pasado con 38 años ya eras muy mayor. Ahora bien, habréis observado que el término anciano ha desaparecido, difiero de los sociólogos que lo achacan al fuerte índice de subida de la esperanza de vida. Yo creo que ha sido como consecuencia de una noble subida de la semántica familiar.

Hoy, como tiempo;  casi todos los jóvenes se sienten más jóvenes de lo, realmente,  son. Han dejado un hueco  entre edad real y la edad subjetiva, o sea,  se niegan a ser adultos mayores. Esa diferencia entre la edad cronológica y la imagen que se tiene de ella se ha denominado identidad de edad subjetiva y es una percepción que está presente en todas las edades. En los más jóvenes, se ha identificado que la resistencia a verse mayores proviene de una negación del envejecimiento resultante de temores como "no poder lograr el éxito en la pareja y la carrera, experimentar declives sexuales o físicos y no tener una seguridad e independencia económica".


Yo que, hoy,  cumplo años, preferiría ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.

Hoy, como ayer me desperté feliz, muy feliz, como siempre aun a sabiendas que me estaba haciendo más viejo. Pero cuando he visto la multitud de felicitaciones que me habéis enviado. ¡Coño¡ Casi que no me importaría volver a cumplir años mañana. Os quiero.

domingo, 11 de febrero de 2018

Anna Gabriel, la del olor a sobaco se ha fugado a Venezuela, donde Maduro no la extraditará.


Por mucho que divulgue el entorno de la Anna Gabriel (Jefa de la CUP y terrorista en ejercicio) la que se huele los sobacos como sedante, está en Venezuela (vía Cuba) donde seguro que Maduro no la extraditará. Puigdemont se ha quedado más cerc y con más calidad de vida. La exportavoz de la CUP Anna Gabriel rechaza por el momento aclarar si la exdiputada autonómica, citada el próximo día 21 ante el Tribunal Supremo en calidad de investigada por causa de miles de tropelías. El Juez, Pablo Llanera, ha pedido a la Guardia Civil si esta se encuentra o no en Cataluña  y si tiene intención de acudir a la comparecencia ante el magistrado Pablo Llarena..
Fuentes jurídicas de total crédito han apuntado que de no comparecer el magistrado tiene dos opciones, la primera de las cuales pasaría por volver a requerir la presencia de la investigada en otra fecha diferente, es decir le daría una segunda oportunidad de acudir a la cita judicial. La segunda posibilidad es que acuerde directamente su busca y captura.
El pasado Miércoles ya se conoció que Llarena ha retrasado hasta el próximo 21 de febrero la declaración como investigada de la exportavoz de la CUP Anna Gabriel. Lo hace a petición de su defensa, que ha alegado tener ese día ya otro señalamiento previo, han informado fuentes jurídicas.
El Magistrado del Supremo, Pablo Llarena mantiene para el 14 de febrero, fecha inicial de la citación de Gabriel, el interrogatorio ya fijado para la también investigada en estos hechos y expresidenta de la CUP en el Parlamento de Cataluña, Mireia Boya.
El día, 19 será el turno de Pascal y de la número dos en la lista de ERC, Marta Rovira; y al día siguiente concluirán los interrogatorios Artur Mas y la expresidenta de la Associació de Municipis per la Independència (AMI), Neus Lloveras.
El juez instructor amplió en un auto del pasado 22 de diciembre la investigación contra estas seis personas –la causa cuenta con 28 imputados– por los delitos de rebelión, sedición y malversación por su participación "especial y destacada" en el proceso independentista. Esta decisión la tomó tras conocer el informe de la Guardia Civil en el que señalan que todos ellos habría formado parte del Comité Estratégico para declarar unilateralmente la independencia de Cataluña.

sábado, 10 de febrero de 2018

Mónaco,-Charlène de Mónaco cumple 40 años, seis en desconfianza La esposa del príncipe Alberto no ha logrado que su matrimonio y su papel como princesa sean creíbles en un peculiar Principado

Charlène de Mónaco.

Mónaco es un Principado que desde hace años lucha por conservar su esencia que no es otra que ser un paraíso para millonarios que buscan beneficios fiscales. Para ello necesitan contar con la aprobación de Francia y con una familia que les represente. De esta tarea se encargan los Grimaldi, los menos reales de todas las monarquías europeas. Ellos actúan como imagen de Mónaco, como unos relaciones públicas singulares. Por todo ello, era importante la continuidad que el matrimonio del príncipe Alberto debía dar al Principado. Pero este no se decidió a dar el paso hasta 2011, cuando ya había cumplido los 53 años. Habían pasado 11 desde que Alberto y Charlène de Mónaco se vieron por primera vez. Fue cuando ella, con 22 años, llegó a Montecarlo para el campeonato de natación Mare Nostrum. “Solo lo había visto en los periódicos cuando se me acercó en el baile después de las carreras. Estaba intrigada por su simplicidad, su interés por mí. Hablando solo de deporte, se las arregló para hacerse irresistible”, ha contado la ahora princesa de Mónaco sobre aquel primer encuentro.

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Charlène cumple este jueves 40 años, seis de ellos como esposa de Alberto de Mónaco, en un matrimonio muy peculiar que muchos ven como una unión en la que prevalece el mutuo interés más que el amor. Incluso la prensa francesa publicó cuando se celebró la boda que Charlène de Mónaco se había comprometido en un contrato prenupcial a estar al lado de su marido cinco años. En este tiempo la nadadora ha dado paso a una peculiar princesa. “Necesito un período de adaptación, seré una princesa a mi manera”, anunció Charlène Lynette Wittstock unos meses después de su matrimonio
La esposa de Alberto de Mónaco nació en Zimbabue pero se crio en Sudáfrica. Pasó del traje de baño y la piscina en la que soñaba ser algún día olímpica a vestirse de Armani y ser princesa, algo con lo que no soñó nunca. Dicen que fue en el agua donde obtuvo la capacidad de resistir. Charlène es una mujer paciente que esperó desde 2006 hasta 2011 para que Alberto se decidiera a dar el paso. Cambió su vida, dejó su país para mudarse a Montecarlo, se hizo católica, estudió francés y aprendió todos los secretos de la etiqueta que regula la vida en el Principado. También experimentó una gran transformación física con el trabajo de cirujanos estéticos y estilistas. Poco queda de la cara de aquella joven nadadora en la princesa de Mónaco. “Aprender a cuidar mi manera de vestir fue un reto. Vivía con trajes de baño y ropa deportiva, nunca había usado un vestido de noche ... Mis iconos eran las chicas de Sports Illustrated”, ha contado Charlène a Vanity Fair.

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La pasión común por el deporte, la ecología y las causas humanitarias hizo el resto, y en 2006 la pareja hizo su debú como tal. Y como no podía ser de otra manera eligieron como escenario los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín. El compromiso llegó en 2010 con un anillo de Repossi y la declaración oficial de Palacio. El 2 de julio, vestida de Armani, heredó el título que antes tuvo Grace de Mónaco, pero lo hizo entre noticias de que horas antes de la boda intentó huir al enterarse de una infidelidad de quien iba a ser su esposo.

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El 10 de diciembre de 2014, 42 cañonazos anunciaban la llegada de Gabriella Thérèse Marie y Jacques Honoré Rainier, los mellizos de Alberto y Charlène. Los niños han terminado de confeccionar la imagen de familia que Alberto buscaba pero no han acallado los rumores de que la unión es una farsa, que se mantiene porque de momento a ambos les interesa.

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EL PODER EN LA SOMBRA DE CAROLINA

Que Carolina de Mónaco y su cuñada Charlène no se soportan no es un secreto. Ellas no lo ocultan. Se cuentan con los dedos de la mano las veces que se dejan ver en público. Si una va a un acto oficial, la otra encuentra un pretexto para no acudir. Incluso si se trata de una boda familiar también hay desencuentros como sucedió en el enlace de Pierre Casiraghi con Beatrice Borromeo. Carolina es un poder en la sombra en la familia y en el Principado.

La región de Murcia invita a quienes lucharon por el golpe catalanista.



Carles Puigdemont, el bigardo incapaz de sacarse una carrera, el testaferro, el acomplejado nieto de franquistas, el presidente puesto a dedo en el despacho de Artur por el dedo de la CUP, el ceballut de comarques que enfonsà Barcelona en 21 meses, el hazmerreír de la suspendència i de la catxondència, el valent que fugí amagat en el maletero de un coche de un mosso mientras sus cómplices golpistas eran encarcelados, el sufriente exiliado que habita en una mansión en Waterloo de 500m2 con sauna y mayordomo.

Mal tiempo en Bélgica, oi Motxo? Llegaste con la ilusión del paleto (“¡Europa!”), pero duró poco. Mucho frío, lluvia, un día gris tras otro día apagado tras otro día plomizo. Los mejillones y las gofres, tan simpáticos al principio, ya cansan: la comida, un desastre y el vino regular. I lo de sopar a l´hora de berenar fa mal. La gente es la alegría de la huerta, retraída y ensimismada. Exasperantes rotondas en cada pueblo. Quizás te ilusionaste planeando el verano, yendo a la playa… pero ya has visitado Blankenberge y te has deprimido todavía más, una playa ancha como la tripa de l´Oriol con un mar también gris y anodino. Ai la Costa Brava! Y todo carísimo, escolti, aunque esto a tí, subvencionat professional, poco te afecta. Quizás sea todo esto lo que te ha agriado el carácter y amargado el Twitter:
Pues sigue disfrutando, Motxo, que muchos catalanes estamos organizando pasar un fin de semana de primavera en Murcia, esa región que ha invitado a los policías y guardias civiles que defendieron la ley y la convivencia que tú quisiste quebrar. Visitaremos Cieza para ver la espectacular floración de sus melocotones, subiremos caminando a Caravaca para admirar su bella cruz, bajaremos a las salvajes playas de Calblanque, pasearemos al sol por el muelle de Cartagena y su teatro romano y nos alojaremos en el parador de la maravillosa y acogedora Lorca. También nos sentaremos al sol en la Plaza de las Flores mientras nos refrescamos con un tinto de verano y saboreamos caballitos y marineras. Comeremos en cualquier terraza el mejor tomate con bonito de España y regaremos las verduras de la huerta de España con un Jumilla tranquilo. Charlaremos con los murcianos, de conversación fácil y mente abierta, deambularemos Trapería abajo hasta la espectacular Catedral y nos asomaremos al Segura por el Puente de los Peligros. Quizás los más animados subamos a ver a la Fuensanta para agradecerle tantas cosas…
Y sí, todo esto nos cabrá en un fin de semana, que la Región de las Siete Coronas no es muy extensa ... y tampoco es nada cara. Y lo que gastemos hará bien a Hostetur, la valiente asociación de hoteles y restauradores que ha invitado nuestros defensores , los decentes policías y Guardia Civil que nos libraron del golpe nacionalista.

Pflegekräfte protestieren an der Berliner Charité. Kostendruck im Krankenhaus Aufstand der Pfleger

Kostendruck im KrankenhausAufstand der Pfleger

Am heutigen Sonntag ist der Welttag der Kranken. Die Politik will den Kollaps in den Kliniken abwenden und eine Mindestzahl von Pflegekräften vorschreiben. Das wird teuer. Doch längst begehren die überlasteten Helfer auf.
© Christian O. Bruch/ laif
Von Kristina Gnirke
Pflegekräfte protestieren an der Berliner Charité
DPA
Pflegekräfte protestieren an der Berliner Charité
Nachts ist es am Schlimmsten. Dann spielt Katja Gerhart Lotterie mit dem Leben der Patienten. Manche Menschen auf ihrer Station können sich kaum bewegen, ringen nach Luft oder ihr Herz gerät aus dem Takt. Verwirrt fallen Demente aus dem Bett.
Eine Nacht kann Gerhart nicht mehr vergessen. 24 Patienten liegen auf der Station der Krankenpflegerin. Gerhart ist alleine mit ihnen. Sie bewältigt kaum das Nötigste. "Am Morgen danach saß ich heulend da", erzählt sie.
Eine Frau schafft es nicht zur Toilette. Sie klingelt nach der Schwester. "Kaum bin ich bei ihr, läuten drei andere Patienten", sagt Gerhart. Die erste Patientin muss warten, am Ende eine Stunde. Gerhart sieht all die Alarme. Aber wo ist es kritisch? Wer braucht zuerst Hilfe? Sie schätzt ab, wählt die Tür einer Patientin und hofft, dass in keinem anderen Zimmer jemand kollabiert.
Viele Male muss die Pflegerin in dieser Nacht ihre Wahl treffen. Nicht eine Pause schafft sie. So ist es oft, nicht nur in Gerharts Krankenhaus. Seit zehn Jahren pflegt die 31-Jährige im Saarland Klinikpatienten und die Lage wird prekärer. "Jedes Jahr kümmern sich weniger Pflegende um mehr Patienten", sagt sie.
Doch etwas hat sich geändert: Der Frust der Pfleger hat sich aufgestaut, in den Pausen wird nicht mehr nur geklagt. Während der Schichtübergaben schmieden Schwestern und Pfleger Abwehrpläne. Gerharts Station hat gerade zum ersten Mal gestreikt.
Ein Aufstand der Pflegenden überzieht Deutschland
In Berlin haben sich die Spitzen von Union und SPD nach Jahren des Lavierens durchgerungen, eine Katastrophe zu verhindern. Eine Mindestzahl von Pflegekräften wollen sie für einzelne Klinikstationen festlegen, sobald die neue Große Koalition steht. Es sind teure Pflegeuntergrenzen. Doch eine Wahl gibt es nicht mehr für die Politik. Die Lage droht zu eskalieren.
Ein nie dagewesener Kampfgeist hat Krankenhäuser in ganz Deutschland erfasst. Ausgehend von der Berliner Charité, an der Pflegekräfte mit Streiks feste Personalschlüssel durchgesetzt haben, begehrt das Personal an Kliniken in Bayern und Baden-Württemberg, in Norddeutschland und Nordrhein-Westfalen auf: Augsburg, Dachau, Tübingen, Freiburg, Heidelberg und Ulm, Essen, Düsseldorf, Hannover. Mancher Krankenhausbetreiber versuchte, sich vor Gericht gegen Streiks zu wehren - und verlor.
Klinik-Pflegekräfte streiken
DPA
Klinik-Pflegekräfte streiken
Im Saarland breitet sich eine Protestwelle aus, wie sie deutsche Kliniken noch nicht gesehen haben. An allen 21 Krankenhäusern streiken Pflegende, sie fordern mehr Personal, stellen Ultimaten und drohen mit Dienst nach Vorschrift: Pausen einhalten, keine Überstunden, keiner springt in der Freizeit ein. Dann würde die Versorgung vollständig zusammenbrechen.
"Bei mir und vielen anderen hat sich ein Schalter umgelegt. Wir haben den Mut gefunden, uns zu wehren", sagt Gerhart. "Es muss sich jetzt etwas ändern. Sonst kippt alles."
Kliniken drohen Sanktionen bei niedrigen Pflegestellen
Der Aufstand stellt das Versagen der deutschen Gesundheitspolitik bloß. Es fehlen rund 100.000 Pflegestellen in Deutschland, rechnet Michael Simon, Professor für Gesundheitspolitik an der Hochschule Hannover, in einer aktuellen Analyse vor: "Wir haben haarsträubende Verhältnisse in unseren Krankenhäusern." 2016 warnte der Deutsche Ethikrat davor, auf die Ökonomie an Kliniken zu fokussieren und damit das Patientenwohl zu gefährden.
Keine Bundesregierung hat das nahende Desaster am Krankenbett aufgehalten. Die Finanzierung über Pauschalen pro Behandlungsfall hat die Katastrophe sogar noch befeuert: Als Folge haben Krankenhäuser zwar investiert, aber vor allem in mehr Ärzte. Denn die bringen Geld rein mit immer mehr Operationen. Davon bestreiten Kliniken auch Investitionen in ihre Gebäude, für die per Gesetz eigentlich die Länder aufkommen sollten. Doch die Länder zahlen nur knapp drei Milliarden Euro - weniger als die Hälfte des jährlichen Bedarfs.
Nun klafft eine Lücke. Denn gespart wurde an den wenig lukrativen Pflegekräften: Seit 1995 haben die Kliniken fast 60.000 Vollzeitstellen für Ärzte aufgebaut, gleichzeitig strichen sie rund 25.000 Pflegejobs. Obwohl es im Jahr fast vier Millionen Behandlungsfälle mehr gibt, wie Frank Weidner, Direktor des Deutschen Instituts für angewandte Pflegeforschung (dip), sagt: "Wir haben schon vor 15 Jahren vor der Dramatik der Pflegesituation gewarnt. Doch in der Politik wollte lieber niemand zuhören - denn der Personalaufbau ist teuer."
Mehr Ärzte, weniger Pflegekräfte
Prozentuale Veränderung in allgemeinen Krankenhäusern von 1995 bis 2016
Vollkräfte PflegedienstVollkräfte hauptamtl. ärztliches PersonalZahl der BehandlungsfälleKrankenhäuser19951996199719981999200020012002200320042005200620072008200920102011201220132014201520160-50-25255075
Quelle: Gesundheitsberichterstattung (GBE) des Bundes
Wie soll die Umkehr gelingen? Ausgerechnet Krankenkassen und Kliniken hat der bisherige Bundesgesundheitsminister Hermann Gröhe (CDU) überlassen, die Höhe der Pflegeuntergrenzen festzulegen. Also denen, die am liebsten Kosten drücken. Die bisherigen Gespräche zeigen schon, was dadurch schiefläuft: Kassen und Kliniken wollten Pflege-Mindestzahlen zuerst nur für sechs Stationstypen festlegen, natürlich für lukrative.
Das hat die SPD nun verhindert. Jetzt sind strikte Personalvorgaben für alle Stationen geplant. Zudem sollen die Kosten des Pflegepersonals künftig unabhängig von Fallpauschalen erstattet werden - das würde das Sparen an der Pflege unattraktiver machen.
Sollten die Krankenhäuser sich den neuen Vorgaben widersetzen, drohen ihnen Strafen. Es werde für die Kliniken Sanktionen geben, wenn sie die Untergrenzen nicht einhielten, droht die Hamburger Gesundheitssenatorin Cornelia Prüfer-Storcks (SPD). "Sie müssen damit rechnen, dass dies veröffentlicht wird und sich auf den Krankenhausplan des jeweiligen Bundeslands auswirken kann."
Die Frage ist nur, ob Kassen und Kliniken die Mindestzahl von Pflegenden überhaupt hoch ansetzen werden.
"Das ist gefährliche Pflege"
Elisabeth Schwane* sieht den Verfall in den Kliniken seit 40 Jahren. Als sie anfing, hatte die Krankenpflegerin etwa 2500 Kollegen, heute sind es nur noch 1500. Besonders die Kinderintensivpflege macht der 61-Jährigen zu schaffen. Viele Kinder hier haben Herzoperationen oder schwere Eingriffe an der Lunge hinter sich. Da viele Krankenhäuser im Umland die Zahl ihrer Betten reduziert haben, kommen mehr Kinder in dieses Krankenhaus.
Doch die Klinik spart, hat zu wenig Betten, zu wenig Pfleger. "Da werden winzig kleine Frühchen gebracht, die sofort einen Beatmungsplatz brauchen. Doch dort liegt noch das Herzkind mit der OP von gestern. Wir müssen es Stunden oder Tage zu früh von der Maschine entwöhnen", sagt Schwane. Manches Kind hat noch kaum die Kraft, selbst zu atmen.
"Das ist gefährliche Pflege", sagt Schwane. Manche ihrer Kolleginnen weinen am Abend.
Die Regierung duckt sich weg
Wie Hohn müssen Pflegenden wie Schwane die kürzlichen Worte von Gesundheitsminister Gröhe erscheinen: "Die erfolgreiche Pflegepolitik der letzten Jahre werden wir jetzt entschlossen fortsetzen."
Politik und Krankenkassen war es zu teuer, den Engpass wirklich zu beheben. 1993 wollte die Regierung die Pflegesituation schon einmal verbessern und machte die Pflege-Personalregelung zum Gesetz. Jede Klinik erfasste den Pflegebedarf jedes Patienten im Detail. Als herauskam, dass Zehntausende Stellen fehlten, wurde die Regel vier Jahre später wieder eingestampft.
Jetzt ist der Mangel noch gravierender. Ihn zu beheben, wird kostspieliger - und schwieriger. Denn mittlerweile wollen immer weniger Menschen in der Klinikpflege arbeiten. Viele Kräfte quittieren vor der Rente ihren Job oder flüchten in Teilzeit. Auszubildende geben reihenweise in den ersten Jahren auf.
Tim Umhofer gehört zu denen, die aufgestanden sind gegen die Zustände. Der 24-jährige Krankenpfleger hat erst vor zwei Jahren seine Ausbildung beendet und streikte Anfang Oktober schon erstmals mit Kollegen der katholischen Marienhausklinik Ottweiler. "Ich bin nachts allein mit 30 Patienten, tagsüber mit der Hälfte. Nach manchen Schichten merke ich, dass ich nicht einmal ein Glas Wasser in den acht Stunden getrunken habe", sagt er.
"So will keiner pflegen, so will keiner gepflegt werden"
Wie wenig Zeit für die Patienten da sei, habe ihn schockiert. Im Beruf würde er gerne bleiben, aber nicht so wie jetzt, sagt Umhofer. Er überlegt, ob er studieren soll. Unter diesen Bedingungen will er nicht lange auf einer Station arbeiten. Das kann er mit seinem Gewissen nicht vereinbaren. "So will keiner pflegen, so will keiner gepflegt werden."
Den Mitarbeitermangel nutzen die Kliniken nun als Argument, um sich vor den geforderten Mindestbesetzungen zu drücken. "Die Untergrenzen erzeugen keine Pflegekräfte", kritisiert Georg Baum, Hauptgeschäftsführer der Deutschen Krankenhausgesellschaft (DKG). Bis zu 15.000 Pflegestellen seien unbesetzt in den Krankenhäusern. Die Zahl der Ausbildungsplätze könne den künftigen Bedarf nicht decken.
Wie auch? Sie sanken in den vergangenen zehn Jahren um 7000. Baum ficht das nicht an. "Ich sehe nicht, wie wir die Auszubildendenquote wesentlich erhöhen können", sagt er. Die Kliniken stünden bei der Pflege in Konkurrenz mit vielen anderen Berufen. "Wir schaffen es nicht von heute auf morgen Menschen dazu zu bringen, die Pflegeausbildung zu durchlaufen."
Die geforderten Personalgrenzen müssten flexibel definiert werden, fordert Baum daher. Keiner könne erwarten, dass Kliniken in jeder Situation die Untergrenzen gewährleisteten. Sonst müssten ganze Abteilungen geschlossen werden. Die DKG will, dass die Kliniken die geforderten Pflegezahlen nicht für jeden Tag, sondern nur im Jahresdurchschnitt nachweisen müssen.
Das kritisiert die Gewerkschaft Ver.di: Dann würden etwa auch kranke Pflegekräfte aufgeführt, als wären sie im Einsatz. Jahresdurchschnittszahlen sähen auf dem Papier schick aus, sagt Johann-Magnus von Stackelberg, Vizechef des Krankenkassen-Spitzenverbands. "Sie helfen dem einzelnen Patienten mit seinem individuellen Pflegebedarf jedoch nicht."
Den Teufelskreis durchbrechen
Die Ausweichmanöver der Krankenhäuser sieht auch Hamburgs Gesundheitssenatorin Prüfer-Storcks kritisch. Wegen der schlechten Arbeitsbedingungen verlören die Kliniken Pflegekräfte, das mache es für die verbleibenden noch schlimmer. "Wenn wir diesen Teufelskreis nicht durchbrechen, werden wir nicht genügend Pflegekräfte haben, um unsere medizinische Versorgung sicherzustellen."
Das spüren auch die Krankenhäuser: Mitte Januar reagierte die Uniklinik in Homburg auf das Ultimatum der Pflegenden der Krebsstation, die 4,5 mehr Stellen forderten, und genehmigte immerhin 2,5. Die Uniklinik Gießen Marburg schafft nach Protesten 100 neue Jobs und will Unterbesetzung auf Stationen bestrafen. "Da kommt Bewegung rein, es sind Lösungsmöglichkeiten da", sagt Grit Genster, Ver.di-Bereichsleiterin Gesundheitspolitik.
Erstmals bemerken die Pflegekräfte, dass sie auch Macht haben. "Es brauchte erst den Mut der Verzweiflung, damit wir uns wehren", sagt Pflegerin Gerhart. Diesen Kampfgeist wird auch die neue Regierung fürchten lernen.
* Name geändert
Zusammengefasst: Sie sind erschöpft und ausgelaugt - jetzt setzen sich bundesweit Pflegekräfte in Krankenhäusern zur Wehr. Sie stellen ihren Arbeitgebern Ultimaten und streiken für mehr Pflegepersonal auf den Stationen. Jahrelang bauten die Kliniken Arztstellen auf und Pflegejobs ab. Nun läuft das Krankenhaussystem auf eine Katastrophe zu. Union und SPD versuchen sie noch abzuwenden: mit Untergrenzen für Pflegepersonal. Doch es wollen sich kaum mehr Menschen dem Klinikdruck aussetzen, es ist ein Teufelskreis entstanden.